22 feb 2014

The Joy of Sect

Invito a hacerse un Dios para sí mismos.

Que cada uno sea su Dios propio.

Que no haya Dios verdadero más que sí mismo y no haya ídolos de por medio, pero que exista el respeto y tolerancia hacia otros Dioses y credos porque, aunque sean falsos, debe haber tolerancia de creencias.

Propongo que se programen sus días de fiesta, que se instauren los sacrificios debidos y los ayunos necesarios. Que cada uno tenga su música ceremonial y su forma de rito, y que libro sagrado y de leyes sean escogidos.

Recomiendo que crees tu propio templo, tu lugar en el mundo en el que solo exista espacio para ti, el lugar en el cual no se permita otra ideología y que reine el rey por decreto divino.

Sugiero también que sus creencias evolucionen así como evolucionan los tiempos. Que lo que no haya servido en los primeros días cambie para mejorar y adaptarse a las circunstancias, porque lo que no se adapta perece y se corre el riesgo de cambiar a otros Dioses.

Deseo que se encomienden a su divinidad. Que entreguen su vida a él y que no se pierdan en el camino. Que lo amen y lo adoren, que sigan con él para el resto de sus vidas.

Les amo a todos, pero no les adoro.
Un saludo.

16 ene 2014

Fear and Loathing in Monterrey

No he podido dormir bien en meses.

Mi cama solo ha sido el depositario de posiciones, bostezos y falta de sueños.

Voy a la farmacia y recorro los pasillos asepticos llenos de productos con cajas de cientos de colores, "una galaxia multicolor de estimulantes, calmantes y alucinógenos". Pero mi problema no lo puede resolver una simple pastilla, algún producto para hacer mi cabello más estético, mezclas para hacerme más musculoso, para ser más delgado, durar más, engordar menos, reducir imperfecciones, desaparecer cicatrices.

Mi problema está allá afuera.

Mi problema está en cadena nacional, día tras día, hora tras hora.

Mi problema camina enfundado en pantalones enormes y cabezas vacías.

Mi problema maneja máquinas de gran peso en estados inconvenientes.

Mi problema es orgulloso y no admite errores.

Mi problema está sentado moviendo la boca para simular hacer algo.

Mi problema alza la voz solo por gloria propia.

Mi problema no desea salir de ese estado de confort.

Mi problema intercambia risas fáciles por la intimidad y auto conocimiento.

Mi problema está en alto parlantes con furia y auto indulgencia.

Mi problema tiene miedo al vacío y le grita a la pared.

Mi problema celebra la sangre derramada.

Mi problema es mi problema, pero también debería ser el de todos.



27 dic 2013

Eres un antes y un después.

Eres el descubrimiento del fuego.
La potencia del vapor.
El poder "devastador" del átomo.
El descubrimiento del ADN.

Lo cambiaste todo.

La persona correcta en el momento adecuado,
un acorde encajando armonioso en la sinfonía última que es la vida.

Solo hubiese deseado haber sido tan perfecto como tú lo fuiste para mí.

Me enseñaste a entregarme totalmente,
y así me perdí en ti,
para quizás jamás volverme a encontrar,
o al menos no en un buen tiempo,
o al menos no totalmente,
o al menos no al mismo que entró en tus paisajes infinitos.

Bosques oscuros de cabelleras largas,
playas con corales simétricos,
desiertos de suaves y blancas arenas.

Cualquiera sea el caso, aquí tienes a tu mas humilde servidor.

Te deseo lo mejor, porque tú hiciste, y haces, dar de mí lo mejor.


9 dic 2013

Uno para obtenerlos a todos

Me compré un anillo hace un par de meses y desde entonces toda vez que tengo oportunidad, lo llevo puesto.

Recuerdo que en preparatoria usaba un par en mi mano derecha y siempre los llevaba conmigo a todas partes, hasta que un día, al pasar la noche en casa de un amigo, los dejé ahí, los olvidé y ya no los volví a ver jamás.

Desde entonces no había vuelto a usar anillos, y un día, caminando, vi un lugar donde mostraban de diferentes tallas y de diseños sencillos. El precio era barato -Son de aluminio, ligeros.-dijo el hombre, así que decidí comprarlo.

En ese instante sabía que necesitaba un símbolo para tener siempre en mente algo, pero no sabía que era ese algo que quería siempre tener en mente y tampoco sabía cómo recordarlo, así que el primer paso para tener ese algo que nunca olvidar fue comprar el anillo. Ya resolvería qué sería todo eso sobre la marcha.

Llevándolo algo brillante en la mano, de repente de un día para otro, la gente preguntaba cosas:
A- ¡Hey! No sabía que te habías casado.
S- No, los anillos de matrimonio se llevan puestos en la otra mano y van en el dedo...-respondieron por mí, aunque mejor de lo que pude haber respondido.

R- Está bueno el anilllo, ¿cuánto costó?
MJ- Pues... estuvo barato, es plata.
R-Si, supongo que el aluminio no brillaría tanto.

P-¿Si sabes lo que significa el anillo?
MJ- Uhm, pues... ¿tú llevas uno también no?
P- Bueno, al menos el mío es un voto, una promesa para llegar puro al matrimonio. No envolverme en prácticas que no deseo.
MJ- Entiendo.
P- Entonces, ¿qué significa el tuyo?

¿Y qué podría significar?

Como vídeo jugador que soy, sé que hay artefactos, "items", los cuales aumentan las características de los personaje, brindan alguna habilidad nueva o perfeccionan alguna técnica especial y, quizás este anillo, hace alguna de esas cosas, o todas al mismo tiempo.

Hay días en los que despierto y apenas me he puedo levantar.
+3 Str, +6 Agi.

Otros días no puedo concentrarme, la ansiedad me ataca y no puedo tomar alguna simple decisión.
+10 Int.

Algunos otros, siento que necesito desenvolvimiento.
+8 Charm, +3 Dex.

En situaciones me ha enseñado.
+You learned "HyperVoice".

En otras detenido.
+You learned "Calm mind".

Y eso puede ser el anillo para mí y más.

Ha sido para recordar, pero no recuerdo qué.
Ha sido para obtener fuerza, pero también para pensar.
Ha sido para actuar, pero también para contemplar.
Cuando lo compré era de aluminio, pero ya ha sido de plata también.

3 dic 2013

Para llegar al otro lado.

No recuerdo que haya sido así de frío en años.
Los árboles apenas y han podido mudar sus hojas.

Tampoco recuerdo que el sol bajara tan pronto.
Lo sé porque cada día mi sombra crece más de la cuenta.

Mi sombra se proyecta cual obelisco frente a mí,
y el sol sigue su camino, ya me ha sobrepasado en longitud.
La observo asombrado mientras las demas,
las propias de las cosas a mi alrededor también crecen.
El sol sigue su camino, y estas se han terminado por fundir entre sí.
Se ha vuelto de noche.

Cada día se ha repetido el mismo ritual,
veo la sombra llegar a niveles insostenibles,
y los días dejan pasar a las noches,
y en estas noches, he quemado tus recuerdos.

Un día quemé palabras de aliento,
la semana anterior fueron besos,
quizás hoy sean abrazos
y mañana podrían serán tus caricias.

Les he quemado no para convertirles en cenizas,
terminen reducidos a polvo y sean llevados por el viento.

No para ver los colores en esas imágenes palidecer hasta carbonizarse
para nunca jamás volver a ser los mismos.

Les he quemado porque son los que arden mejor.

Les quemo porque puedo llegar al la noche del día siguiente
y volver quemar esas mismas historias.

Porque son estas lo único que me puede mantener cálido.
Porque son el único combustible que me queda.
Porque son lo único que me hará pasar diciembre.

Ya no se distinguen las sombras.
Ha llegado la noche otra vez y,
en esta en particular, duele.
Están las llamas listas y mi mano se ha detenido.

Veo la foto suspendida sobre las brazas,
y me enorgullece sentirme así,
que estuviste ahí,
que me duela de esta manera,
porque mientras me sienta así, se que fue real,
las palabras, los gestos y los sentimientos.

Esta noche me enorgullece que me duelas de esta manera.

Dejaré de quemar tus recuerdos
y permitiré que me abrace el frío,
que llegue a lo más profundo,
que toque hasta la médula
y que me rompa los huesos.

Esta noche no arderán recuerdos, 
en cambio, se congelarán momentos.


Momentos que no llegarán a diciembre.

19 nov 2013

La fábula del hombre y la montaña

Hoy no me siento bien.
Han sido meses de no sentirse bien.
Quiero sentirme bien.

Había una vez, un hombre de un pequeño pueblo de un valle perdido entre montañas, que todos los días de su vida se había dedicado a construir un montículo sobre la ladera de una montaña. Lo hacía porque veía a la montaña muy sola y sencilla, sin nada más que la caracterizara. Era una montaña más para sus ojos, como todas las demás montañas que se encontraban a su alrededor, así como las podía haber más en el mundo, con árboles, cuevas, animales y nieve en su pico, y no lo dejó de ser, de esta manera, hasta que aquél hombre decidió por iniciar a construir su montículo.

El hombre inició con pequeños guijarros grises que veía de alrededores que lucían diferentes a las piedras comunes de su alrededor, y habiéndose acabado estos, tomó rocas porosas comunes y lajas, los cuales unía con tierra los unos a los otros. Cada día de labor, le dejaba cortes en las manos, dolores en la espalda, y la ida y el regreso le gastaban los pies y el calzado.

Con el tiempo y al hacer memoria, el hombre vio que el montículo seguía ahí, con todos esos meses de construcción, a pesar de su tamaño y a pesar de las inclemencias del tiempo. Los vientos que lo azotaban en primavera, las lluvias torrenciales de otoño o los incendios veraniegos que lo devoraban. Pero aquél cerro sobre aquél otro cerro se mantenía ahí, inmóvil. Y por ello, aquella montaña se mantenía diferente a las demás.

El hombre pues, viendo esto, sintió orgullo, y se hizo de una casa a las faldas de la montaña; así podría levantarse cada día y podría virar la mirada para mirar su creación en su desarrollo sin fin. Se enorgullecía todos los días al ver al montículo, creciendo como el retoño de un árbol al lado empinado del otro.

Con el pasar de las temporadas y, llegando su obra a un tamaño considerable, la gente le preguntaba del porqué poner tanto esfuerzo y horas en un montículo, ubicado dentro del plano más inclinado, en lo más alto de una montaña, sin ningún propósito aparente. A lo que el hombre respondía:
- Porque puedo, me ha funcionado, ha resistido, y quiero ver que tanto puede llegar a resistir.

Así, y con esa extraña obstinación dentro de él, con su mente solo concentrada en llegar más lejos, un día simplemente dejó el montículo.

Se dio cuenta que, durante el tiempo que había invertido construyendo el montículo, había conseguido una casa, un patrimonio, amistades y demás necesidades, y el montículo ya no tenía porqué ser el motor de su día a día.

Miró a su obra. Suspiró orgulloso por una última vez frente a su montaña sobre su otra montaña, y dio la media vuelta, acto seguido del ventarrón más grande que jamás había ocurrido en la historia de aquél pueblo.

Aquél montículo vino abajo, por el plano más inclinado, desde el punto más alto de la montaña.

17 ago 2013

La caja loca II

Había sido el día más caluroso en meses...
Había sido el día más caluroso en años...
Había sido el día más caluroso desde los momentos del génesis mismo del Universo...

Estaba harto, pero justamente era mi culpa, había aplazado todas las cosas por hacer hasta que no se pudo más. Pagos de recibos, trabajos qué entregar y las limpiezas y mantenimiento de las cosas en casa.

Fue entonces que Dios pensó que sería gracioso agregarle algo más de tensión al día al convertir la ciudad entera en una olla de presión. Y dio en el blanco...

Fue una de las tardes más largas en la historia de mi vida, que había sido precedida por una de las mañanas más pesadas de mi vida que pasaron después de uno de las peores noches de sueño de mi vida.

Pero todo eso ya había acabado. Estaba enfrente de mi televisión, hipnotizado y sentía que todo me lo merecía. El aparato de aire enfriando la habitación, los baños relucientes con cañerías sin obstrucciones y la regadera impecable, los platos en la cocina limpios, los filtros de la máquina de agua y la impresora funcionando, y cada pago de servicios hecho y con cada uno de sus recibos sellados y guardados.

La combinación del sonido del clima y la pantalla de inicio del DVD era relajante, la antítesis del barullo de la gente en el banco con fondos de vídeos sobre como mejorar tu AFORE.

- Ya sé que lo mejorará, -dije para mis adentros-.
Así que en la ropa mas cómoda que pude encontrar salí a la tienda de conveniencia a comprar unos Chicharrones de harina, cacahuates y Dr. Pepper. 

La comodidad de mi guarida me había hecho por unos instantes olvidar la muerte que era caminar por las irradiantes calles de la ciudad, pero ya había pasado todo el inicio del día en ellas y solo una vuelta a la tienda me separaba de la abstracción total del resto del mundo.

Estaba todo lo que necesitaba y más, agregué a mis bolsas dulces confitados de chocolate, de tamarindo y demás chatarra de colores brillantes.

Salí de la tienda y noté un señor pidiendo dinero justo a lado, recargado en su costado a un bote de basura. Me pregunté como en un inicio no lo había notado si lo cubría un aura de olor muy fuerte y en el suelo a su alrededor había un par de cartones que lo alejaban apenas del suelo en llamas.

Seguí un poco la imagen con la mirada mientras él seguía mi camino con el brazo extendido con la mano abierta. Los dulces extra habían consumido todo mi cambio así que no tenía nada para él más que unos cuantos centavos en esas grises monedas chiquitas que nadie quiere.

Así que como pude acerqué mi mano a la bolsa, malabareando las bolsas una a otra y con dificultad alcancé un par de ellas pero las tuve que soltar de inmediato... así como a las bolsas... y el resto de mis cosas que en un instante ya estaban en el suelo.

¡SCREEECH!

Al observar al hombre no me había percatado que ya estaba en los cajones de estacionamiento, lo cual no hubiese sido tanto problema si el hombre que se iba a estacionar no hubiese estado llamando por teléfono. Cosa que no había notado hasta después que lo volteé a mirar.

Había estado muy cerca de ser arrollado.

En el inicio, mi atención solo se centró en las cosas que yacían en el suelo. Los dulces abiertos y derritiéndose entre las llantas y el suelo, la soda agitada y rodando hacia la calle y mis Sabritones ya eran solo harina, grasas y chile en polvo.

Hubo un silencio.

- ¡AYÚDEME CON MIS COSAS INMUNDO, QUE POR ANDAR DE CARA NOBLE CON USTED TODO SE ME FUE AL AVERNO! ¡Gánese las monedas!

Y al terminar esas palabras sentí un gran peso encima. La gente dentro del "Seven" me miraba, clientes y empleados, el sujeto en el carro y la gente pasando. Volví el rostro y de las ropas andrajosas del vago salían muñones de lo que alguna vez fueron dos piernas y un brazo. Se estaba arrastrando y ya tenía un par de bolsas en su única mano.

...y que me fui hecho la verga.

***

Ella estaba estudiando enfermería cuando la conocí y hasta donde creía saber ya estaba graduada y trabajando.

Tenía mucho tiempo sin visitar al pueblo, y ya estando allí quería de algún u otro modo visitarle para ver como le había estado yendo. Siendo una madre soltera siempre la tuvo más difícil y tenía que tomar decisiones para dos y no para ella misma. Así que le hablé un poco y ya teníamos fecha y lugar para visitarla.

Le dije que tenía ganas de verla y ella me dijo que podía visitarle al trabajo a lo cual accedí.

Llegué a un edificio entre las calles del centro de la ciudad, estaba algo escondido entre locales de comida y casonas antiguas donde aún vivía gente. Me imaginé que estaba ejerciendo para cuidar a algún anciano de por ahí.

Toqué a la puerta y me atendió una voz grave y profunda, pero lo desconcertante es que era una voz de mujer. Así que me imaginé que estaba en lo correcto. Le mencioné su nombre y pregunté que si ahí era donde trabajaba a lo cual respondió abriéndome la puerta.

Era una mujer de un traje de lentejuelas que no brillaban en lo absoluto por la oscuridad y profundidad en la recepción. Me registró con la mirada de arriba abajo, a lo cual le dije que era un conocido de ella. Me respondió que se encontraba ahora mismo desocupada y que se encontraba en el segundo piso, en el tercer cuarto a la derecha al subir las escaleras. Al decir ello me di cuenta de las verdaderas proporciones de la casa, -Esta mujer debe ser una viuda rica, eso explica la casa, el traje excéntrico y el cabello azul-.

Crucé la recepción atravesando la gran alfombra de estampados de temas orientales y subí las escaleras. A mi lado bajó un tipo también de alrededor la misma edad de la señora, iba de la mano de una mujer hermosa envuelta en un traje de enfermera, él iba jadeando su paso escalón por escalón y la mujer solo parecía mirar hacia abajo,parecía escoltarle a algún lugar.

No les presté la mayor atención y conté las puertas hasta llegar a la tercera, a la derecha de las escaleras, y toqué en la puerta. Ella abrió inmediatamente, había llegado a la hora acordada.

- Hola H, ¿cómo estás?- Le sonreí y le abracé fuertemente.
- Hola M, bien, bien, adelante, pasa.

Observé el cuarto, que mantenía la oscuridad y profundidad que el de la recepción. La casa parecía estar atrapada entera en algún momento de hace 40 años. Las cortinas, el mueble de la cama y el pequeño librero casi vacío. Seguí observando la habitación, extrañado por la sensación que daba en mí hasta que me interrumpió la voz de H.

- Entonces, ¿comenzamos ya? ¿O quieres hablar un poco?
- Disculp...
Se estaba desvistiendo. Podía ya ver los tirantes de su bra y las mallas blancas que cubrían sus piernas aparecían conforme se quitaba su traje en dos piezas de enfermera.

- No íbamos a hacerlo... ?
Entonces me di cuenta de todo, la anciana, el viejo, los trajes de enfermera y en la pared resaltaron las esposas y látigos... 

...y que me fui hecho la verga.