27 dic 2015

Interestelar

Nunca había visto el cielo así de estrellado en mi vida.

Estábamos en el frente de la casa los cuatro con una panorámica de postal. La iglesia, el lago reflejando el atardecer, y la única mata espesa de árboles en kilómetros. Descansábamos después de un día largo de exposición al sol, polvo y a esas malditas vacas. Amenizaron el ambiente con música "para biólogos" con la lámpara-radio-mp3. Bebimos un poco.
- Es que esto es la vida, te digo. Solo sentarse... y estar. En la ciudad. Puedo estar en la ciudad, conocer gente, liarme con algunos tíos. Pero estar. Solo ser. Solo se puede aquí.
Los rojos, naranjas y azules se combinaban chocando con los bordes de las nubes mientras hablábamos. Era una locura, y los más grandes comenzaron a hablar de cámaras cuyas lentes fueran lo suficientemente buenas como para captar todos esos colores.

Habían traído cervezas de nuevo, una caguama para cada uno para decirle hola a la noche. La mía la acepté luego de un "¿Nos vas a dejar morir, Canalillos?". Un gran acto de persuasión. Sentados ya todos en el suelo, en la camioneta o en la banquetilla, mis compañeros no creían en mi emoción.
- Nunca había visto la noche tan llena... la vía láctea tan clara.
- El cielo de Valle estaba así de claro también, ¿no lo recuerdas?
- Cuando iba los días eran soleados, despejados... pero las noches eran nubladas, frías y húmedas. Yo llevaba la lluvia al desierto.- bromee.
- ¿Nunca te tocó así?
- Las varias veces que fui nunca me tocó ver la noche así... algo así como esto nunca.
- ¡MIRA UNA ESTRELLA FUGAZ ALLÁ EN EL...
- Oh... ¿¡qué?!
- Ya no la viste... que debes estar concentrado tío. Seguro ya vendrá otra pasar. Pero atento, venga.

La cosa continuó y se agarraron platicando tragedias entre ellos, con mis cortas participaciones y chistes aquí y allá. Los dos más grandes llevaban la plática, y los dos tipos de extranjeros escuchaban atentos. Yo seguí la plática mientras la mirada la mantenía fija en el cielo. Saqué un par de sillas para estar más cómodo, la primera me la ganó Paz. - Ah, gracias, no te hubieras molestado mi buen...- dijo mientras lanzaba su colilla de cigarro al suelo y acomodaba la silla en el pórtico. Acomodé mi segundo intento de sentarme. Hablaron de tiempos mejores y de personas, verdaderos personajes que salían a esas primeras expediciones. Cuentos de narcos, muertos, fondos de empresas perdidos, penes y trabajos que apenas salieron por borrachera, mujeres, ineptitudes administrativas, errores ajenos y demás chorradas.

Las historias pasaron y cada cuento del pasado terminaba igual, trasladándose al presente bajo la premisa de:
- Pero que fue de aquél... el Viernes?
- Se casó.
- ¿Y del Chinche?
- Ya con güerquillos... anda jalando para Protección Civil. El otro día me invitó a agarrar el pedo ¡Nah! Tira león. Había apenas llegado de un trabajo para la eólica. No lo vi.
- Si, yo tampoco los he visto al cabrón. Ya a nadie le gustan los hoyos funky.

En ese mundillo, todos se conocían, dijeron.. Y si la cagas en una, dijeron también, estarás quemado en todas partes... porque aquél trabajó con aquél... que irá con aquél... y así continuamente en trabajos. Los bichólogos trabajan... y parte de trabajar es estar así también, de repente. Solo platicando. Y así mismo saben quién está o no, o qué está haciendo, donde acaba. En qué termina, porqué y como. El país es grande pero todos se conocen... o todo se conoce.

Una estrella fugaz cruzó de horizonte a horizonte.
- ¡¿La viste?!
- No, ¿cuál?
- ¡Já! Ahora tú la perdiste.
- ¿Entonces qué te parece Canalillos? ¿Zacatecas el siguiente año? ¿Galeana o qué?
- Jaja, ¿de verdad?

Eran un millón allá arriba más otro millón acá abajo.

He sido dañado de por vida.

Fui alguna vez y no sé si lo volveré a ser jamás.

2 nov 2015

Recuérdame. Sueños Especiales

No quiero estar solo.
No quiero sentirme solo.
Necesito no sentirme solo.
Necesito preguntar.
Necesito responder.
Necesito un trabajo.
Quiero ese estilo de vida.
Quiero tener mi espacio y necesito estar solo.
Quiero contar con mis propios recursos.
Necesito ser independiente.
Necesito ser independiente pero no quiero estar solo.
Quiero una bicicleta.
Me gustaría hacer más ejercicio.
Quiero poder visitarlos...
¿Por qué no mejor un auto?
Quiero salir.
Necesito organizarme.
Para ello necesito trabajo.
Necesito preguntarme.
Necesito responderme.
Necesito sentirme solo.
Necesito estar solo.

Quiero estar solo.

24 oct 2015

Y volví a salir a caminar

Así que volví a caminar un poco por ahí y estaba nublado, más no lloviendo. Aún así, una pelusa de humedad cubría el ambiente robándose el calor de toda persona que se encontrara afuera. 

En el vacío de la noche me encontré caminando, en medio de la calle y en sentido contrario al que me dirigía, a un grupo de niños, esto en un barrio de esos en los cuales los niños no deberían estar caminando en medio de la calle y en el vacío de la noche. Miré alrededor y vi un montón de negocios, unos cerrados por estar fuera de horario y al contrario. Entre ellos había un OXXO, el cual contaba con un sistema completo de cámaras de seguridad, y, en contra esquina de este, un motel cuyas puertas de la recepción se encontraban abiertas, dejando ver el rostro apenas iluminado del recepcionista gracias a la pantalla de su teléfono inteligente. A lado encima de él en el techo, una cámara apuntando hacia el exterior.

-Al menos es algo- me dije a mi mismo. Sin embargo, fue en vano. La idea de las cámaras apuntando hacia todas direcciones en ese punto específico de la calle de comenzó igual a inquietarme. Otros pensamientos comenzaron a tocar la puerta, mas en cambio fueron interrumpidos por el empate de mi camino con el de los niños. Todos, siendo 4 niños, 3 chamacos y una pequeña, venían solo lo suficientemente arropados para el clima actual de la ciudad, con sus rostros cubiertos por las sombras de las gorras de sus chaquetas proyectadas sobre sus caras.

Les miré fijamente y el más pequeño de los niños, de la mano de la única niña, notó mi mirada posada sobre ellos, alzó su cabeza revelando su cara y me devolvió el gesto. Ya cruzadas las miradas, y ya habiéndolos rebasado con mi paso, le sonreí con extrañeza y le saqué la lengua.

El niño se detuvo.

Yo también.

La niña, la cual iba de la mano de este, se recuperó del paro repentino.

- ¿Qué tienes we? ¿Qué traes vato? Sobres jijotugrgrgrgr gorororo grgrgr.
Sé que el niño no tenía impedimentos para hablar, pero ya con la distancia y el ahora, sonido de la lluvia de fondo, no podía descifrar que se supone que me estaba diciendo el niño. Bueno. Quizás lo único que quería era no escuchar improperios saliendo de la boca de un niño. La verdad, no sé. Así que con ese gorjeo, di la media vuelta y seguí mi camino.

Seguí caminando y la lluvia se intensificaba así que decidí matar algo de tiempo en un OXXO, uno el cual no era le del sistema de cámaras de seguridad.

Me acerqué a la caja y la poca fila que existía consistía en una niña junto con la que parecía ser su hermana menor. Volcó su baja estatura frente a la trabajadora del mostrador y le mostró lo que iba a comprar con las manos apenas alcanzando a las manos de la cajera. Era una tarjeta de lotería, de esas a las que a veces llaman "raspaditos", en los que se pueden ganar de entre 20 a 10,000 si se tiene la suficiente fortuna. 

Al notar esto le miré raro... muy raro... demasiado extrañado... quizás mucho muy demasiado. Levanté la mirada y la cajera notó mi estupor, a lo cual respondió con una sonrisa que decía "A mi ya no me sorprende, pero es agradable ver que a alguien si" y terminó de atender a la niña. Creo que con eso dio en el clavo. Y ahora era mi turno frente a la caja. Pagué mis cosas y me tomé algo de tiempo frente a la puerta. Al vidrio lo recorrían caminos de agua y permitía poca visibilidad al exterior, sin embargo comenzaban ya a menguar la intensidad de su cauce.

Voltee a mi derecha, la niña estaba sentada en el área de comidas de la tienda, le había pedido una moneda a la cajera para poder usarlo en su "raspadito". Me pregunté si había ganado algo, pero mejor decidí irme antes de poder ver su reacción ante la última casilla siendo revelada.

Salí de la tienda solo para darme cuenta que, el niño al que le había sacado la lengua anteriormente, se encontraba ahora solo y frente a mí. Miré alrededor, pero los otros pequeños que lo estaban acompañando, no parecían estar cerca.
- Hey, ¿qué onda?- El niño me miró, se alejó de mi tomando una distancia que me imagino pensó era segura y la mantuvo conforme iba caminando.
- Sabes, es muy tarde para que andes solo por la calle, ¿no crees?- El niño mantuvo la distancia y giró la mirada, al tiempo que escuché un resoplido tirado al aire. Seguí el sonido. Le pertenecía a un policía, el cual estaba acompañado de varios de los suyos, todos tomando café recargados a los lados de su patrulla.

Imaginé su pensamiento, no era difícil por la manera en la que veían la escena así que corregí mi rumbo.
- Solo cuídate mucho, ¿si? Ya está oscuro, ¿eh?

Seguí caminando y la lluvia se apaciguaba así que decidí aprovechar para buscar algún punto de espera de autobús y por fin regresar a casa.

No transcurrió mucho tiempo y el camión ya se divisaba a lo lejos. Ya de tanto tomarlo, puedo reconocer el patrón de luces de sus tres dígitos en la pantalla digital. Aún a la lejanía, y hasta me sorprendí a mi mismo esta vez, puesto a lo pude reconocer a pesar también de la brizna continua. Lo abordé, así como también lo hicieron las 3 o 5 personas que me acompañaban en la parada.

Miré a la ventana desde mi asiento a la mitad del autobús y observé las colonias y barrios. La avenida está tapizada de negocios y bodegas, pero detrás de ellos se esconden casas, eso es algo que a veces se puede llegar a olvidar, se pieren entre humo de asadores y bailarínes de aire

El camión tuvo varias paradas y en una de ellas subió una persona, una que por su aspecto claramente era un vagabundo. Me llamó la atención desde el inicio, debido a la dificultad con la que entró al bus. Lo hizo primero subiendo con delicada torpeza una bolsa negra, para después paso a paso subir completamente, girando la bolsa negra conforme se internaba. 

El hombre, un viejo de alrededor de 50 años, parecía limpio, es decir, su cuerpo, piel, mas no así sus ropas, las cuales se veían descuidadas, como lo estaba su espesa barba y bigote. Volviendo a sus prendas apenas y eran de su talla, una camisa de franela arremangada y una gorra negra. Sus pasos débiles me hicieron desviar la atención a sus piernas, llevaba shorts grises y calzado tipo zapatilla, de cuero rojo y de género inespecífico. Solo estaban ahí, cumpliendo su función. Siguió así pues, arrastrándose por el pasillo y se sentó atrás, más allá de mi panorama frontal.

Pensé en él por un instante.

Las gotas en la ventana evidenciaban el regreso de la lluvia.

Un acorde desafinado de cuerdas.

Al principio no supe que hacer de mí. Me tomó instantes el voltear a mi alrededor, para darme finalmente cuenta de la fuente del sonido. El vagabundo dejó ver el contenido de la bolsa negra plástica, de esas que son para la basura. Dentro había una guitarra acústica, la cual el hombre comenzó a hacer chillar con sus dedos que terminaban en uñas largas y sucias. Los sonidos, porque no eran notas, que salían de sus rasgueos apenas y podían contar como música, sin embargo, la pasión del hombre se transmitía fielmente en todos y cada uno de ellos. Decidí parar de hacerme el sorprendido y dejé al hombre con sus melodías en paz, notas rotas que de alguna manera hacían armonía con los lugares que el camión iba recorriendo.

Kilómetros se recorrieron y el balbuceo de la guitarra se mantenía. Minutos ya de la sesión, y mi pensamiento iba y venía de la música a otros temas. De pronto, y luego de un sinnúmero de idas y vueltas, fue en uno de esos vaivenes de ideas que me di cuenta de algo. Hice un experimento y traté de enfocarme mi mente en otras cosas, pero ya no era posible, y si, era verdad. El hombre había dejado de tocar sinsentidos, o quizás es que jamás fue así, y ahora la ruta estaba siendo amenizada por Nocturna, de Chopin... y si, la anterior era Primavera, de Vivaldi, y la anterior a esa también era otra pieza de sinfónica... y la anterior a esa y a esa, cada músico siendo mejor interpretado que le anterior. Decidí parar de hacerme el sorprendido y dejé al hombre con sus melodías en paz, notas irónicas que de alguna manera hacían armonía con los lugares que el camión iba recorriendo.

Me acercaba a mi destino y noté algo, supongo, esencial; el hecho que el hombre, en ningún momento y a ninguno de los presentes pidió dinero por su música. Tomé unas monedas de mi bolsillo y las miré con detenimiento, luego volví mi mirada al hombre y me concentré en su aspecto. Preparé un pequeño discursillo conforme me acercaba a él y el camión, a su vez, a mi parada.

- Mire, quizás no los necesite, pero tomé, se los ha ganado- si, eso le diría.

Así pues, y con mi discurso ya estructurado, terminé frente a él y extendí mi mano llena de monedas.
- Mire, quiz.. - parando en seco mi oración y al mismo tiempo la música. Sus largas uñas tomaron de golpe todas las monedas de mi mano.
- Já! Muchas... muchas gracias... Dios te bendiga... y mira, si quieres una serenata y con mucho gusto... te daré mi dirección, te daré mi dirección y me buscas, sin ningún costo alguno la serenata...
- Oh, suena genial, serí...
- Y si no es así... mira- Hizo un gesto con la mano acariciándo todo su rostro, peinando sus barbas- recuerda este rostro. Recuerda este rostro y pregunta por tu serenata... te la has ganado. Sin costo.
- Muchas gracias. Dios le bendiga, ¡tenga buena noche!- Me despedí de él gritando conforme saltaba fuera del camión. 

Otros incidentes más pasaron sin pena ni gloria y ya estaba en casa, frente a la pantalla de mi computadora móvil y con mis manos en comida chatarra. Era solo la vida siguiendo. Supongo.

30 sept 2015

Hoy caminé

Hoy caminé. 

Era noche y me dirigía a la parada de autobús. Es una parada especial en la cual se conjuntaban mariachis, personas llamando a sus parientes en los Estados Unidos a través de las casetas de cobro en moneda y trabajadores maquiladores, observando los rutas que no son las propias pasar y los ex-drogadictos limpiar carros con velocidad propia de técnicos de los pits de fórmula uno haciéndolo sin morir en el intento. Era algo admirable, o bajo tales condiciones, apreciable de observar durante la espera.

Venía de buen humor... venía de humor... no estaba triste, así que comencé a llevar el ritmo conforme al acercarme, llegué a escuchar más allá de la música de mis audífonos el tocar de violín de uno de los mariachis, Sonaba a algo de arte clásico pero me era indeterminada la pieza, y alrededor de ellos, giraban y se perseguían una mujer joven de barrio persiguiendo a un joven mientras le gritaba improperios al no alcanzarle, probablemente por su sobre peso, a pesar de su corta edad.
- Puñetas... si serás culo!
- HAHAHAHA
Respondía el joven, de apariencia delicada a pesar de claramente pertenecer a la zona a su alrededor, al mismo tiempo que seguía con su inspirada música el violinista de aspecto nacional. Seguí caminando yo y el hombre vio mi caminar de acuerdo a su ritmo, me sonrió y yo le regresé el gesto, hice un ademán con la mano aclarando que todo estaba bien y me posicioné en la parada.

El espectáculo de los hombres limpia carros seguía sin importar que hubiese espectadores o no, ellos hacían lo suyo y nosotros, lo nuestro que era esperar. Lo de otros fue llamar por teléfono y preguntar por dólares. Lo mío era ver a todos y mirar juiciosamente a la mujer que seguía gritando jaladas al joven que le seguía escapando.
- Quizás si la sigo viendo con la mirada, me llegue a observar, vea la furia en mis ojos y se llene de vergüenza, pudor y temores judeo cristianos.- Pensé, más sin embargo no fue así, estaba demasiado metida en atrapar a ese chico que se veía aún más femenina que él. Seguro era por su sobre peso... y su falta de ideas al vestirse.

Ya era demasiado tiempo pensando en los buchones rentando músicos para sus cerradas de calles, la persecusión diabética y los adictos a la limpieza automotriz, que noté a un hombre y su clara ansiedad ante cada camión pasando frente a él. Su corte de cabello era corto algo descuidado, al contrario de su bigote y barba que presentaban uniformidad estética, llevaba un mono azul, con el logo de la empresa estampado en lugares estratégicos pero nada que abrumara a la vista. Obviamente no eran los que él esperaba, y descartando, me di cuenta que esperábamos la misma unidad. 
- ¿Espera el 213?
- Así es... pero nada más no ha pasado... ¿por qué? ¿acaba de pasar?
- No, de hecho, y me imagino, he estado esperando más tiempo que usted y al mismo camión... pero ya no debería de tardar con tanto tiempo que he estado aquí.
- No pues si... ya... ya hace falta que pase.
- ¿Va pa'l jale verdad? ¿Aceros? ¿San Nicolás?
- Si, para allá... por la Galletera, ¿por qué? ¿tú también para Sannico?
- Si, un poco más para 'dentro, pero si.
- No, si... -dejó un espacio en su réplica para revisar su reloj- ... no pasa en 10 minutos tendré que tomar un taxi...
- Entra a las...
- ... 10:30... me quedan... 10 minutos... y si no... pues un eco... ni modo... vas para el mismo rumbo, ¿no?
- Si, básicamente...
- ¿Qué tal si lo compartimos? Yo me bajo ahí, tú le sigues para donde vas... y ahí dividimos la cuenta.
- No pues... -pensé que, a mi el tiempo no me importaba, pero el hombre sentía y realmente quería llegar a tiempo, quizás algún bono de puntualidad... o alguna multa por su inconsistencia. El hombre parecía tener solo 40 pesos en su cartera, al igual que yo y un taxi hasta allá le cobraría todo eso... y quizás unos pesos más-... si... sirve que ambos vamos pa' donde mismo. Si... que se arme.
- Le doy 10 minutos pues... y si no... pues le doy el parón a algún taxi.

10 minutos se dieron y esos pasaron. Varios camiones a la lejanía con el mismo tipo de modelo de unidad y patrón de colores. La ruta era diferente. Fueron 3 y en los 3 casos el hombre vio el reloj.
- Taxi... ?
- Taxi... ¡y creo que ahí va uno! 
Dicho eso, uno de esos carros verdes paró de un tirón al tiempo que se orilló ante nosotros, el hombre abrió la puerta rápido y yo apenas y me puse a su ritmo, ambos abordamos el auto de alquiler. Música de rap muy ligera en volumen inundó el ambiente junto con un polvo denso inodoro y el conductor tenía una pinta muy... urbana.
- ¿Para dónde?
- Avenida de los Jóvenes... ¿por la Galletera?
- Saco la galletera... pero de avenidas... pues nomás' no... ando medio norteado. Ahí namás' te pido que me vayas diciendo por donde porque ando medio norteado, que no es mi zona.
- ¿Para donde es tu jale regularmente?
- Mira, mi zona es Guadalupe y Juárez... -Oh, con que eso explica- nomás' que me movieron pa'acá por cosas del turno, la noche y la madre... así que si... ahí namás' el favor.
- Si mira aquí le darás...
De cierta manera me alegré que fuese acompañado. Una de las cosas que odio es dar direcciones e indicaciones. A veces las izquierdas me son derechas y las derechas fueron izquierdas y en más de una ocasión terminé a un par de cuadras más adelante o atrás de mi lugar de destino al viajar dentro de taxis.

Estando ya en avenida De los Jóvenes, mi acompañante me cedió 2 billentes de 20 pesos, y dijo que de querer seguirle, ahí estaba su parte del pago, y tan pronto el auto se detuvo, siendo esto aún bajo carriles de circulación se bajo con sus billetes ya en mi mano. Decidí mejor ahorrarme el chasco y pagar de una vez y completarle la tarifa al chofi, que fue de alrededor de 50 pesos. El hombre no tuvo cambio y mejor lo dejamos así. 
- ¿Nomás' no tienes uno dia' 10?
- No mano... ¿usted?
- Tampoco...
- No, se la debemos... pero mire... mejor la dejamos así, ¿si? Ni pedo.
- Ya estás camarada... 
- Gracias.
- Sobrs'.
Salí de la unidad y ya en la banqueta el hombre miró de vuelta. Me acerqué a él y me dio las gracias por acompañarle y por el pago de la cuenta. Se despidió y me deseó cuidado. Yo hice lo mismo para con él y al voltear el taxi que abordamos dio "vuelta en u", de esas, permitidas, para muy seguramente, regresar a su zona que muy bien representaba.

La noche me recibió bien de nuevo, y el viento corría libre con el aroma de galletas, cloro y tierra mojada, todo al mismo tiempo. Algo de caminar y caminar entre industrias, lotes baldíos, avenidas espaciosas y de baches por el tráfico pesado y ya estaba de nuevo en la civilización, lo cual celebré entrando a la primera tienda de conveniencia que pude encontrar. Descansando en su entrada estaba una vieja mujer, con trasero en banqueta y pies en las calles, cantando:
- ¿Una ayudadita?
- Hoy no será hermana... lo siento.
- Gracias.
En automático seleccioné mis compras y pasé entre los pasillos. Esa tienda se caracterizaba por ser siempre un desorden de cajas y charcos. Ya pues, con mugrero en mano, bebida en la otra y con el cajero enfrente... el cual pasaba suavemente una navaja a lo largo de su brazo:
- Eh... no... no vale la pena... !?
- Ah... es que... me estoy rasurando estos pelitos de... 
- ... ah...
- Y... va a ser todo?
- ... si.

Saliendo de la tienda, el mismo bulto aguardaba y su canción seguía, y, en el mismo estilo de los limpiadores de autos, el canto seguía independientemente de la presencia de audiencia o no.
- Una ayudadita... monedita... por favor.
- Mire, hermana que soy el mismo al que acaba de preguntar.
- Ah... no... perdone. Vaya... pues...
Caminé hacia la calle, y con el semáforo en verde dando el paso al tráfico me di la media vuelta hacia el bulto de humano.
- Pero puedo hacer algo por usted... podría... orar un poco si gusta...
- Claro claro... pídale a Diosito que...
- Claaaro que le pedimos a Dios... pero, ¿y qué le queremos pedir?
- Por mi pierna que me duele y que me...
- ¿Y por qué le duele tanto? ¿Que acaso camina mucho usted?
- Si es que camino mucho y...
- ¿Viene de lejos? ¿Usted no es de aquí?
- No, yo vengo de muy lejos... Zacatecas está lejos y... 
- Entonces pidámosle al señor por su pierna... porque en él puede haber sanidad y...
- Si, puede haber sanidad...
- Sanidad que usted necesita y que ahora mismo no tiene...
- No, no tengo, no tengo sanidad y yo quiero...
- Quiere que la gente la vea... y le ayude, pero primero usted debe ayudarse, pidiéndole al Señor que...
- Si, le pido al Señor que me ayude a seguir porque a veces no puede...
- Claro que puede, y en el nombre del Señor que si podrá... claro que...
Abracé a la señora, que frases ya más arriba, había comenzado a llorar. El hedor de problemas hepáticos y diabetes me fue claro a la primer olfateada y fue progresivamente más incómodo el aguantarlo, más allá de las lágrimas que más que agua parecían, sal húmeda brotándole de los ojos. 

La verdad es que no creía en nada de lo que le dije, no de manera estricta realmente, pero al dejarla ahí, en la banqueta, y despedirme de ella deseándole que Dios le guardase mucho, me sentí bien. No le había dado un peso pero tenía una sonrisa que, me agradaba pensar, ninguna cantidad en monedas le podría haber dado... aunque quizás Sor Juana le podría hacer tal milagro, pero es algo que no quería pensar tampoco, solo quería seguir caminando y que las cosas siguieran. 

Otros incidentes más pasaron sin pena ni gloria y ya estaba en casa, frente a la pantalla de mi computadora móvil y con mis manos en mi comida chatarra. Era solo la vida sucediendo. Supongo.

22 ago 2015

Donde no vuelan las aves

Cuando no tienes mucho que te mueva, algún motor que te empuje por dentro o una corriente que arrastrase, a veces, lo único que queda es el vacío que hace que se muevan los objetos. Un vacío que arrastre todo a su alrededor en su necesidad de contener algo dentro de su espacio. Es como si la misma física tuviese miedo de la falta de significado. La falta de razón y sentido. Una necesidad de destino.

Hasta parece que para el Universo mismo, hubo un momento que sintió vacío y nos puso a nosotros solo para darse importancia. Para darse una punto.

A veces pienso que soy simplemente movido por el morbo, por mero el culto a lo tenebroso y a la obsesión en lo errado, buscando respuestas en preguntas como "¿Cuál será mi siguiente error?""¿Cuál será la siguiente gran tragedia?".

Uno siempre se ve así mismo como el héroe de su propia historia, siendo esto porque esa es la única perspectiva que se tiene y lo único que se puede ver. Mas sin embargo, repasando textos, películas e historias en general uno puede llegar a ver que el protagonista no siempre es un héroe. A veces ni siquiera hay un héroe. A veces hay solo historias, otras son solo hechos que pasan, y otras apenas y son cosas que sucedieron. Solo siendo cosas que están ahí, para llenar un vacío. Parches de acciones encadenadas para sostener el momento, para no detener la cadencia de la vida mientras llega el significado, y en cuanto la iluminación nos traiga una respuesta.

Por mi parte, yo solo espero a esa respuesta.

17 ago 2015

¡Yo escupo en tu tumba!

Ardido/a. adj. Valiente, intrépido. Amer. Irritado, enojado.

Cagado/a. adj. Que es cobarde y miedoso.

***

- Solo estás ardido que te dejó por alguien más.

- Di que te cagaste y ya

- Y se fue todo cagado...

- Bien ardida la morra...

- Todo puñetas, bien ardido... cagado... bondacious... tubular.

Siempre me ha molestado el termino "ardido"... y ya que estamos en eso, siempre me ha molestado el término "cagado". Es decir, son lo mismo, y durante mi vida han sido ya muchas personas, muchas circunstancias pero con las mismas variables, en las que la he visto usada. Ambas aplican para casi lo mismo, y a veces se utilizan para definir la misma situación, así que yo mismo propondré mi definición para unificar contextos:

Ardido/Cagado. adj. Úsese cuando no se tienen más adjetivos para describir a una persona odiada.

Y al final del día, eso es lo que es. Siempre se usa de esta manera, como esta varita mágica, es esta solución final, bomba atómica de discusiones y arma del juicio final de peleas. Su uso es igual a un automático ya ganaste. Es el "drop the mic" del idiota, el "Turn down for what"del iletrado y el "I'm Batman" del bajo de recurso intelectual.

Cuando las ideas desaparecen, la necedad nace, las manecillas corren más rápido y marcan la hora, es hora del "solo estás ardido", hora del "ya te cagaste por...".

Y es muy difícil no enojarse con estas palabras, siendo notables ejemplos del lenguaje de pintorescos demográficos como lo son las hinchadas fubolísticas, los cholos de barrio, los improvizadores de callejones y, más notablemente, los despechados.

La verdad es que quisiera usar otra palabra para este último grupo, pero creo que no hay mejor, es decir:
Despechado/a. adj. Que siente o sufre despecho.

... siendo...

Despecho. sus. Resentimiento o disgusto que siente una persona hacia otra debido a un desengaño o a una ofensa y que la impulsa a obrar negativamente.

... y con eso dicho...

***
¡POST DE RELLENO MÁGICO MÚSICAL!
Las mejores canciones para ardidos

Aclarando, hay formas para hacer una canción de ardidos bien, y que no se sienta jenniriveresca, y, ha decir verdad es más sencillo de lo que parece, siendo en mi opinión los ingredientes:
Has el problema real y que pueda alguna persona sentirse identificada con ello, y partiendo de esta premisa, a) Se compone una letra de superación o b) Se compone una letra de furia disfrutable.

Si nada de esto se escoge, solo has una buena canción... sencillo como tener una buena canción que, solo coincidentemente, en su letra tiene este tema como su punto central.

- Gloria Trevi -  Todos me miran


Es muy sencillo y efectivo a la vez.
Una relación en la cual la balanza del poder estaba inclinada hacia un lado, siendo la parte con el poder, imponedora de estándares los cuales no eran alcanzados por su contra parte, la cual sentía en consecuencia la pérdida de su identidad. En especial me gusta el cambio de tono que tiene el verso inicial a su segunda reproducción, con los mismos arreglos y cambio de sentimiento que lleva la canción. Quizás es como leer demasiado en ella, pero siento que es como un "recuerdo el pasado, no lo niego, pero es pasado". 

Ah, si... el vídeo es gay... pero... eh... ya pueden casarse... así que... sus cadenas ya no pueden atarles... wuwuwu...?

- Cee lo Green - Fuck you


Una forma de hacer este tipo de canciones es, de hablar muy específicamente, que sea de una experiencia que realmente se vivió. Ese es el caso, a mi parecer, de esta canción. Parte del secreto de esta canción, es que, si bien tiene un acercamiento más punsante hacia el tema, el uso de un ritmo alegre y arreglos corales hacen sentir la amargura más llevadera, pero siempre balancénadose con el uso de la letra de la canción, con el contraste entre el coro:
"I see you drivin around with the girl I love and I'm like/Fuck you, ooo ooo ooo", "Although there's still pain in my chest I still wish you the best with a/Fuck you and/Fuck her too".
Y otras partes, principalmente estas dos, que van desde el "smooth daddy" a un simple mortal:
"Ooooh, I've got some news for you/... ooooh, I really hate your ass right now."
"Now, baby, baby, baby, baby, why'd you wana hurt me so bad?/I tried to tell my mamma but she told me/this is one for your dad/Lloriqueos/Lloriqueo/Why/Still love you/Lloriqueos."

- Los Cadetes de Linares -  Dos, tres días de parranda


Otra forma, en la cual hacer este tipo de canciones, como magistralmente lo hicieron en esta pieza de 2012, los inmortalísimos Cadetes, es, no ser nada específico en cuanto el problema. Lo único que sabemos de la relación, y eso si es que hubo alguna, es que la mujer se fue. No sabemos si es mala, no sabemos si fue buena, ni siquiera sabemos si los mismos Cadetes fueron los causantes del problema, con todo y eso que "le entregaron su vida entera", lo único que debemos de saber es que la herida fue directa, derechita al corazón... y que vamos a agarrar el pedo. Los Cadetes, a diferencia de Gloria Trevi, saben que hay tiempo y lugar para todo, y que no todos los rompimientos amorosos terminan en realización personal o superación espiritual, y a veces, simplemente, se deben de beber cervezas y tequilas por un par de días... y si eso no funciona, pues ya ni modo, se sigue el duelo todo el mes.

- Courtney Love -  Mono


No sé que tengo con esta canción pero simplemente me encanta. Hay algo sobre sus líneas, un sentimiento de revancha, que creo es la parte más difícil  describir de una pelea, pero esto se siente, y más importante, se palpa real, a lo largo de la canción. El coro es fantástico con su "Oh God I wanna hear you say/I wanna hear you say that you were wrong again/Oh God I wanna hear you say/I wanna hear you say that I'm so much better than you/them/him". La mezcla de nuevo, con el sentir de revancha y con la figura de Dios, en su uso figurativo de "ante todas las posibilidades o adversidades, y a pesar de todo lo que ha pasado, yo aún siento que valgo algo"... o al menos todo eso siento yo al escuchar la canción.

Otras opciones de furia:

12 ago 2015

Random thoughts about random folks

Últimamente no me he sentido particularmente profundo... o particularmente interesante... o si realmente tengo algo importante que decir, así que aquí están:

***

Cosas sin significado que han pasado en mi vida
"De cosas que no son suficientes para llenar una entrada,
pero de igual manera quiero que se escriban en el blog"

... quizás no últimamente, quizás no tan alejadas en el tiempo, pero ciertamente son cosas que quiero compartir y no quiero que se pierdan con mi muerte, senilidad o con mi irremediable llegada a la fama y, con ello, la pérdida de toda la (poca) credibilidad de que alguna vez, tuve cosas tontas que contar. 

***
Malentendido

1.- Oye, entonces, si te presento a Diana, ¿tu me presentarás a tu hermana?
2.- Si hombre, pero dudo que eso llegue a pasar.
1.- ¿Por qué?
2.- Porque Diana está en el mismo laboratorio que yo, en otro turno, pero por ahí me la he podido encontrar, así que creo que no requeriré de tus servicios.
1.- ¡Já! Ya lo veremos. En fin, de todos modos quiero que me presentes a ella.
2.- Lo dudo, ella aspira a más.
1.- Pues fea no es.
2.- Estaba hablando sobre mi hermana.
1.- ¡Ah! Si, también. Pero, ¿para qué es la vida sino para decepcionarnos y resignarnos?

El perro y la señora bicicletera


Hace tiempo un perro callejero me mordió en la pierna. Si bien no fue un incidente grande, me impactó por lo molesto que fue todo el asunto. Las vacunas y el tiempo y proceso de curación, la captura del perro para su revisión por parte del municipio, etc., etc. Fue una experiencia en general, muy desagradable y desde ese momento le tengo cierto respeto divino a los perros de la calle.

Así pues, iba caminando por la calle el otro día, e iba demasiado ensimismado en la música, en mis pensamientos pedorros y todo eso, y todo aquello. Tarareando canciones masculinas y ritmos de degradación femenina, sentí una presencia cerca en la forma de una silueta a la altura de mi rodilla:
- ¡Yiaaaaaack!


Era un perro boxer, de alrededor de unos meses. Se notaba por el tamaño y la cara de que aún la maldad del hombre no había corrompido su corazón de perro... es decir, tenía cara de tonto.

- Hahahahaha, hahahaha
Una señora madura en bicicleta aprovecha mi rápida pérdida de los sentidos y me rebasa.
- Malvada señora... no se ría -agité mi brazo hacia ella.
- Hahahahaha... HAHAHAHAHA
- Malvada... horrible... uhm... ¡tenga un buen día! -convirtiéndo mi agitar en un saludo.
- Igual, Dios te bendiga.
- Igualmente... malvada.
Seguí caminando y la señora aparcó su bicicleta un par de casas más adelante. Le  crucé en mi mismo andar y al bajarse la vi agacharse para abrazar algo a la altura del suelo... el perro era suyo.




Mi primo adicto Adán Sánchez

Adam Sandler es este primo ligeramente mayor que tú y con padres más permisivos, con el cual en la niñez y juventud la pasaste bien. Ambos compartieron buenas experiencias de aventuras no apropiadas para su aquél entonces, edad juvenil, como cuando te dio a probar por primera vez cerveza, como aquella otra en la que fumaste por primera vez en tu primera vez en un antro o cuando te presentó a esa mujer dos años mayor que tú, linda pero de pasado oscuro.

Sin embargo los años mosos han pasado y ahora él ha cambiado mucho... o nada en lo absoluto y tú si, ciertamente no eres un adulto pero has madurado, mientras tanto él sigue bebiendo como si fuera la primera vez y tiene un hijo regado por ahí, al cual visita de cuando en cuando. Él aveces va a visitarte, y siempre, cualesquiera que sean las condiciones, siempre será para la misma cosa:
- Oye... me das unas monedas?
- No... ya me has pedido mucho, ¿sabes?
- Anda, esta vez el negocio saldrá genial... tengo esta gran idea para una película... mira...
- No, no quiero ni puedo ayudarte. Entiende.
- Si quieres puedes darme algo que no ocupes... podría empeñarlo y...
- No, ¡entiende diablos! La última vez que te presté dinero dijiste que sería genial y tendrías a Derbez y usaste todo ese dinero para salir trasvestido.
- Mira, pero esta vez será genial... mira imagina este negocio. Somos yo, el vato de Guardia de Super Mercados 2 y no rol protagónico de Rob Schneider... y unos extraterrestres vienen... y y y destruyen el mundo y yo soy un genial jugador de videojuegos de los ochenta... y toda la invasión son en base a personajes de videojuegos ochenteros y estamos de que sASDFASFDSA WHAM WHAM... PICHUUUU... CHAKA CHAKA CHAKA
- Sandler... mira... vete, dame unos días y lo pensaré, ¿si? Gracias por visitarme.
- Oh, gracias, gracias. No te defraudaré... será la mejor película que he hecho en años, de verdad. Será grandioso.
- Si, lo que digas, buenas noches.
La puerta se cierra.

Bukowski va al OXXO

Me agrada ir al Seven u OXXO en shorts y playera de resaque blanca. Caminar mientras lo único que se escucha alrededor es el resonar de mis chanclas sobre las banquetas en la noche. Me hace sentir que soy alguno de esos niños grandes y que voy a comprar varios "six" de cervezas. Pero la realidad me hace cambiar mi pensamiento cuando el cajero hace su bip con la máquina registradora al pasar el litro de leche deslactosada que estoy por comprar.

A veces pienso en alguna excusa si me llegan a preguntar algo al respecto.

Quizás respondería algo como que voy a hacerme unas piñas coladas o alguna bebida preparada que lleve leche, que me embriagaré para ponerme a tono para una noche desenfranada, llena de alcohol, mujeres jóvenes y 100 por ciento libre de lactosa.

Pensamientos pamboleros regiomontanos

Me gusta el futbol... <Se va la mayoría de los lectores>
No me desagrada el futbol...


Es decir, me gustaba jugarlo de más joven, lo jugaba con mis amigos, la pasaba bien y recuerdo haberme emocionado en tal o cual ocasión durante un, al parecer, excelente partido. Pero, como en muchas cosas, lo malo en si, no es el objeto de admiración, sino los admiradores como tal, y eso es lo que encuentro desagradable. 

Dicho esto, no me agrada cuando la balanza fubolística del estado está del lado de alguno de los dos equipos amados por el respetable, y prefiero que ninguno de los dos gané en lo absoluto o que alguno vaya mal en lo mínimo. Las calles, los medios convencionales y las redes sociales se llenan de comentarios del tipo que odio, como lo son los que usan las palabras como "papá", "hocicón", "ya te veías en la final", "se te borró la sonrisa", y todo eso con un extra si son rimas del corte:




"En donde están,


en donde están,
esos que ***dos
que nos iban a ganarts"






Puesto de otra manera, prefiero que se encuentren en un llano de mediocridad obvia ante un bando del otro, y viceversa. Mientras se mantengan regular todo está bien, en un estado de pumismo perpetuo en el cual ningún hinchada de cada equipo le tirará pedos a sus acérrimos rivales. De igual manera, encontrándose en un estado así, lo máximo que puede llegar el aficionado más intrépido es a cosas como:
- El mejor goleador está en mi equipo
- Se juega la liguilla papá... la fiesta grande... la XVñera... la tornaboda... el fara fara... la tardeada tecatera.
O algo como:
- Yo voy como mejor defensa... de local... en los primeros 10 partidos.
Lo bueno, es que ellos mismo saben que eso no cuenta para nada, y es solo estadística pedorra. Así pues, se mantienen en perfiles bajos, entre nosotros, casi conviviendo como iguales, imperceptibles a los ojos menos penetrantes siendo personas casi funcionales de nuestra sociedad.