20 sept. 2017

Marcus J.K. "Desentendido y Desatendido" en vivo, desde El Botanero de Tartán

Hola, hola.

Gracias. Gracias. Es un gusto estar aquí. Bendito Dios que estoy aquí. Gracias a Dios... que estamos aquí. Han sido tiempos difíciles, lo sé. Con todo este caos, en el país, en el mundo. Hombre. Son tiempos difíciles. Pero gracias por estar aquí. Por darte un tiempo para reír.

Porque la vida es corta. Y ustedes y yo lo sabemos. En cualquier momento podríamos morir. Una bomba nuclear. Desastre natural. Quién sabe. Tal vez mientras hablamos el primer sismo de alto nivel  en la historia inicia en un área registrada categóricamente como de nula actividad sísmica. 

Quién sabe. Quizás podría ser hoy el día que morirás. Pero quizás y si nos toma de sorpresa en esta hora, solo quizás, morirás con una sonrisa. Iremos... memeando nuestro camino hasta el olvido. Y suena oscuro, ¿no? Poniéndolo en ese contexto. Pero la verdad es que estamos tan acostumbrados a vivir al riesgo de la muerte. Todos los días. A cada momento. Cuantas personas no vemos a diario manejando y con el celular en mano. Poniendo en riesgo... Dios sabe cuantas vidas en el proceso.

- Jeje, notificación OH DIOS MÍO, DÍOS.
SHHHIUMM, CRUSH GRRR. Crash...
Y en el otro extremo.
- Hey, mira, Chuy me comentó en la foto... qué interesante.


Pero hombre, es difícil. Cada día es difícil. Sobre todo para nosotros cuya fe es... por no decir, nula, pero ciertamente la tenemos cuestionada, en tela de juicio. Porque para los hombres de fe es sencillo. Hay un inicio, e inevitablemente habrá un final. Ellos ya lo tienen contemplado. Está en su plan de vida. Los tiempos finales ya vienen. Ok, entonces, mátate... es decir, ¿por qué no? No te veo matándote. Acelerando el proceso del plan perfecto... de tu creador todopoderoso vio desde un inicio. Bueno, a algunos islamistas, si, pero ustedes entienden el punto.

Tienes el control completo de tu destino, de tu vida. De cada aspecto de tu existencia, qué haces, qué no haces, y, hasta cierto punto, dónde y cuándo cagar, ¿por qué entonces es tabú... la idea de que podamos tener el control sobre la manera en cómo queremos morir siempre y cuando no afecte a los demás? Prefiero salir con dignidad. Yo no elegí como entré a este lugar. A mí solo me empujaron a escena.
- Eh, we, tú sigues.
- ¿Quién? ¡¿YO?! Viste como está afuera.... AFUERA ESTÁ ENLOQUECIENDO. 
Si no pude controlar el hecho de que entré al escenario en las peores condiciones. El asiento trasero de un taxi, el patio de mi abuela... el IMSS. Y eso es solo hablando del momento en que naces, ya ni hablemos entonces del lugar. Algunos bebés, nacen... en algún lugar fantástico de primer mundo, en lo que llaman las cunas de oro... mientras tanto otros niños solo nacen y es como:
- Hey, ¿qué onda... ? ¿Qué? ¿Qué no hay comida? Oh, bueno.
Y está hecho. Muertos.  Supongo que lo intentaré luego... después.
¿Por qué no me permiten al menos salirme bajo mis propios términos?

Creo que por eso es tan atractiva la idea de la reencarnación. Es como entrar en una rifa por el solo hecho de existir. Con solo ser ya eres parte de la tómbola de la vida. Hoy una mariposa... mañana un imponente tigre de Bengala. Pasado un refugiado nadando el mediterráneo... tratando de escapar de esos países infernales. La reencarnación es como la rifa entre empleados... en Navidad, si no tienes un empleo de mierda, claro. De esas rifas en las que al menos todos... los que no sacaron una pantalla plana, al menos se fueron con su caja de 3 Ferreros-Rosher con moño.
- Feliz Navidad... ahora ve y saca esas copias, puta.
- Osh, pero el siguiente año... me sacaré la pantalla plana. 
Creo que por eso es tan atractiva la idea de la reencarnación.

Saben. Y todo eso es difícil. Es porque es difícil decir adiós, es realmente difícil. El hombre solo está diseñado para obtener cosas nuevas. Eso es lo que empuja a todo ser vivo, a obtener más. Para el hombre de las cavernas era una imposibilidad perder las cosas. Vivía muy poco.
- Uhm. Carne. Rico.
- Quiero. Dame.
- No.
PUM. Muerto.
En promedio seguro vivíamos menos que las cosas que se supone que atesorábamos. El árbol que nos daba sus frutos, nuestro propio ganado, el pasto del cual obtenemos su grano. No podemos, estamos imposibilitados por diseño... a no poder dejar las cosas ir. Hoy en día edificios se crean y se destruyen, y eso sucede durante nuestro propio ciclo de vida y no podemos dejar de ser unos maricones al respecto.
- Mira, esa es la escuela en la que yo estaba. El salón del segundo año, el grupo "C". Y, y, y, ya no está.
A NADIE PUTAS LE IMPORTA.
Nadie... en la perra vida... le importa donde cursaste un bimestre de tu secundaria, en aquél ejido perdido en la nada. Pero es normal. Es común. Todos lo vivimos. Es difícil dejar las cosas ir. Yo no puedo salir de mi casa sin mirar en el retrovisor el semblante bizco y perdido de mi perro a la distancia... sin soltar una lágrima.
- Pronto. Pronto mi bebé. Papá regresará. Solo se fuerte.

Por eso siempre queremos dejar esa responsabilidad a alguien más. Somos débiles.
- Primeramente Dios.
- Si Dios nos presta licencia.
- Esperar qué dice el médico.
- A ver que dice el juez.
Hace ya mucho tiempo, yo si tuve la suerte, además de tener el playset completo, padre, madre y hermanos, tenía mis abuelos, el juego íntegro. Maternos, paternos. Pero tenía un bonus, algo extra que nadie más parecía tener en todo el rancho. Tenía al menos 2 de mis bisabuelas. Y los niños del patio de la escuela:
- ¿Qué hiciste en el verano?
- Vi a mi bisabuela en el rancho.
- ¿Qué es una bisabuela?
- Es lo que aún tienes cuando los abuelos de tus papás no fumaban Raleigh quitándole el filtro.
Y los niños:
- Wow.
Maravillados. Una cosa de otro mundo.
- Si, me enseñó a matar pollos. Al parecer los agarras como matracas desde el cuello, les das vuelta, los sueltas y eventualmente se agotan hasta que mueren.
Pero volviendo. Al despedirme de mi bisabuela, ella siempre decía. Se terminaba el verano y teníamos que regresar a casa:
- Bueno, adiós abuela, te quiero.
- También te quiero. 
- Si, nos vemos.
- Primeramente Dios.
¿Cómo qué primeramente Dios? Abuela, cállate, ¿cómo Dios no va a querer? ¿Es decir que Dios por mero capricho y basado en ninguna especie de reacción pecado-consecuencia puede arrebatarte de nuestras vidas? Dios va a querer. Debe querer. Como Dios, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, dador y tomador de vida, señor, oh, todo misericordioso... va a querer quitarme... a mi abuela, ¿qué hay qué ganar? Solo tenía 8 años, no hay nada que demostrar, Dios. Solo sigue apareciendo regalos debajo del árbol cada Navidad y yo seré un buen chico y me confesaré. Es más... me masturbaré menos. Porque también hay que mantenernos honestos, después de todo es Dios, todo lo ve.. Lo único que tenías que hacer era enseñarme un fantasma o hacer que viera una luz en la noche y de la nada. No quitarme a una abuela solo porque si.

Primeramente Dios. Así es como nos enseña la vida, por medio de nuestros padres de manera muy sutil a que no estamos en control de nada sobre nuestras vidas. Donde nacemos. Qué clima hará. Qué clase de gente nos rodeará el día de hoy. Tendrán desodorante. No tendrán desodorante. Pedirán dinero en el crucero o solo una cooperación para la casa hogar de niños huérfanos.

La vida está tan más allá de nuestro control que tuvimos que comenzar a inventar cosas.. para darnos importancia dentro del gran esquema de la existencia. Aparecimos y lo primero que pasó fue:
- Eh, ¿qué es eso?
- Ah, es... eso es el sol.
- Oye, ¿sale siempre?
- Si, lo llamamos... día. Claro. Cada día.
- Pero, ¿y si no está?
- Bueno, es que es... cuando es... pues de noche.
- No, pero... a veces, como que debería estar... pero a veces como que no. Y como que me confundo un poco.
- Ah, eso es un eclipse. Si.

Como niños tratando de impresionar a la primera chica que nos habla y que no es para pedirnos una tarea. Solo inventando cosas... conforme nos las encontrábamos. Designándolas. Clasificando, agrupando y acomodando por características comunes, compartidas o que les diferencian, de pronto todo el mundo natural estaba organizado. Y, como ese riguroso sistema de esquematización del mundo natural no existía porque no tenía porqué existir, le tuvimos que sacar un nombre de la nada y a eso le llamamos ciencias. A la naturaleza no le interesa si le llamamos res a la res. Lo único que le interesa es que cumpla su función. Que lleve a cabo su ciclo. Para nosotros una hamburguesa aunque te digan que es de res, y sea de burra, te sabrá a res. Porque así estamos de enajenados con los nombres, tan ensimismados en que todo lo tenemos resuelto, descifrado.

Volviendo al ejemplo de los días. Los días no son nada. Un "día" no tiene significado más allá de "Oh, puta... otro día que llegaré tarde al trabajo". Un día para el Universo no es nada. Lo que es más, la métrica "día" es tan inútil que solo es aplicable para aquí, en la Tierra. Un "día" para el planeta Mercurio dura 58 veces más que lo que conocemos como un "día terrestre". Un "día" para Saturno es la mitad. 0.4 veces un "día" en el planeta Tierra. En consecuencia el tiempo no es nada. Horas, años, segundos, lustros, siglos. No significa nada. El tiempo es solo una forma de medir el lapso entre el "mira lo que acabo de comprar" hacia el inevitable "perra madre, ya no los hacen como antes".

Así es como son las cosas. Entonces, ¿en qué estábamos? El tiempo no es nada. La muerte no la controlamos y como consecuencia menos la vida.

Finalmente quedamos nosotros. El yo. El gran misterio. El hombre.

Esencialmente, al final del día, sea lo que eso sea, los humanos somos seres aburridos. Los humanos somos tan aburridos que tuvimos que inventar cosas... para hacer la vida más complicada. Millones de años, llevan caimanes, cocodrilos y tiburones sin esencialmente ningún cambio estructural. No los veo compadeciéndose de sus víctimas. O preguntándose si se ven bien el día de hoy ¿Qué son esos? ¿Sentimientos? ¿Para que...? Porque... a veces siento bonito, a veces feo. ¿Qué? Solo come y coge! La naturaleza te dice:
- ¡¿Vida?! Pero si no es tan difícil. Te di pene, a ti te di vagina, solo tállense entre ustedes esas cosas como si no hubiera un mañana hasta que salgan niños de la nada, coman y ya... es todo. Es ASÍ de simple. Así es como funciona... la vida, nos grita la naturaleza.

Solo una cosa... solo... solo traten que cuando salga el güerco... no sean infelices... que no les salga en un taxi. Es lo mínimo que les pido.

Gracias público, ¡nos vemos! Son maravillosos...

***

9 sept. 2017

Poema a la Oficina de Correos

Espero ya que se mande.
Escribí una carta, espero no tarde
en el servicio que la reparte
a toda persona que se lo pide.

El cartero aunque se empape,
Aunque se pierda,
aunque se cansa,
busca a aquél quien se le envíe.

Su deber está en su alma,
la lleva en su uniforme,
escrita en se mente,
como también en su emblema.

Hoy mando una carta.
Una queja a quien corresponda,
una voz se mantiene sorda
hasta que el cartero termina ronda.

En la ciudad que me da licencia
en carta va mi expreso deseo
que este su servicio de correo
deje de perder toda correspondencia.



25 jun. 2017

Orbit City Noir

Archivo de caso: 677825

***
11:48 am, septiembre 23. 1995.
Maquiladora de Engranes.
Descripción narrada de los hechos grabados por el equipo de cámaras de vigilancia de la empresa.

Después de despejarse un poco con una plática amena con la máquina de bebidas en la cafetería, el señor Super regresa a su puesto de trabajo, junto con su compañero de ya casi 15 años de trabajo, RUDI (1) al cual supervisa. CAMBIO DE CÁMARA. Todo parece estar bien, así que se relaja sobre su silla poniendo su taza de café caliente sobre la consola de mando del computador. Con lujo de algarabía, con lo que describiría hasta flagrantes muestras de desdén, Super se tira hacia atrás de su silla y estirándose, tira el café sobre su equipo de trabajo, el cual causa un desajuste en su monitor el cual nota de inmediato. Golpea el botón de apagado al instante, dejando a RUDI inhabilitado.

Consternado pensando en la respuesta de su jefe ante la destrucción de su compañero de trabajo y un posible paro en el proceso de producción de engranes, el señor Sónico busca sus posibilidades para cubrir su fallo (2). Su razonamiento lo lleva a revisar primero si hubo daño alguno en el sistema de ensamblaje, algún cambio. CAMBIO DE CÁMARA. Corre por los pasillos a revisar directamente el área de producción. CAMBIO DE CÁMARA. La línea de ensamblaje se ve intacta. Se nota un rostro de consternación e incredulidad en el señor Sónico. Se parece acercar a sus colegas, humanos y robots, seguramente para revisar si hubo algún inconveniente, recibiendo negativas.

(1) Referential Universal Differential Indexer

(2) Posteriormente a revisar las cintas de vídeo, en una plática con su jefe, recordar como importante una discusión con su jefe anterior a los hechos, en la cual se amenaza con la posibilidad de despido al señor Super. Anotaciones con su familia resultaron en una hija a punto de ir a la Universidad y un niño en un colegio privado. La presión en Sónico no era para nada sobrada.

CAMBIO DE CÁMARA. De regreso a su estación de trabajo, RUDI parece estar en línea y en operación completa. Saluda a Super como de costumbre si nada hubiese pasado. Sónico replica, desorientado. Luego de un intercambio de palabras (3), Sónico observa su reloj de mano y se da cuenta que llegó su hora de salida. Acto seguido, recoge su maletín-cohéte. CAMBIO DE CÁMARA. En el pasillo común, interacciona con el señor Júpiter, se puede notar angustia en la mirada de Super. El temor al despido seguía ahí. CAMBIO DE CÁMARA. Super se retira despidiéndose torpemente de su jefe. CAMBIO DE CÁMARA. Mira hacia su empresa con el puerto de desembarco de frente. Desmonta su maletín-cohete y entra en el vehículo dirigiéndose, presumiblemente, a casa.

(3) Un escrutinio en la base de datos de RUDI presentó que la plática llevada alrededor de las 12 pm de ese día fue sobre el estado propio de RUDI cuestionado por Sónico, siendo las respuestas de RUDI como si el incidente del café jamás hubiese sucedido. El número serializado de la sesión de inició lleva a la conclusión que la unidad RUDI fue cambiada en instantes inmediatos y seguidos a la huída de Sónico de su área de trabajo. Confirmación visual fue requerida al señor Júpiter con el metraje del sistema de vigilancia, solicitud negada bajo el alegato de secretismo industrial frente a su competidor, Cogswell.


***
Sucesos transcurridos a partir de la llegada del señor Sónico a casa.
Presumiblemente a partir de las 3 pm (4), septiembre 23. 1995.
Apartamentos "Skypad".
Descripción narrada de los hechos descritos por Ultra Sónico, esposa, ahora viuda.

(4) Una revisión de las cámaras de seguridad del complejo de apartamentos muestra que la hora rutinaria de llegada del señor Sónico se encuentra en promedio entre la 1 a 1:30.

Un perdido señor Sónico llega a casa mencionando no tener apetito a su esposa, Ultra. Sin saludar a sus hijos va hacia la terraza de su apartamento y contempla el complejo habitacional de sus alrededores. Llama a Robotina y pide una Luna con sus Rocas. Ultra, sorprendida de que no suele beber en días de trabajo, se acerca a él y pregunta si algo sucede, lo cual niega tajantemente Sónico. La señora Sónico se aleja, pidiendo a Robotina estar al tanto de Super, el cual sigue contemplando al espacio vacío. La hora de la cena llega y Robotina deja un platillo de comida rehidratada (5) a lado del señor Sónico. Ultra y los niños cenan sin su padre en el comedor. Los niños se dan cuenta pero no preguntan nada al respecto. Quizás otro mal día en el trabajo con el señor Júpiter. Luego de la cena, Cometín intenta entablar conversación con su padre. Se acerca a Sónico y le enseña un nuevo invento suyo describiendo su operación y mecanismos, pero desanimado al ver la reacción desinteresada de su padre regresa a su cuarto, en lágrimas. La señora Sónico le consuela diciéndole que es solo un mal día en el trabajo, más sin embargo se encuentra más preocupada en este punto por su esposo. Pidiéndole ir a cama al señor Sónico, Ultra es tomada repentinamente por Super, el cual le besa, Pronto, comienzan a hacer el amor en el balcón por iniciativa del señor Sónico (6).

(5) De sus favoritas.

(6) La actitud de Super en este punto se ve más errática de lo normal por la manera en que lo describe la señora Ultra Sónico. Así mismo, el acto de sexualidad parece no haber culminado de manera satisfactoria por la manera en que Ultra salta de un tema al otro en este punto de la entrevista, evitando concluir la historia.

***
10:12 am, septiembre 24. 1995.
Maquiladora de Engranes.
Descripción narrada de los hechos grabados por el equipo de cámaras de vigilancia de la empresa.

Super llega como de costumbre a su oficina de trabajo y saluda a RUDI. Se nota sorpresa en la mirada del señor Sónico al ver a su contraparte mecánica (7). Sónico nota cambios en las expersiones de su compañero luego de una plática corta con él y comienza a revisarlo de arriba abajo con notable pánico (8). CAMBIO DE CÁMARA. En el área de cafetería, pide un café a la máquina expendedora, la cual le sirve de inmediato café. CAMBIO DE CÁMARA. El señor Sónico se encuentra de nuevo frente al monitor de su área de trabajo, al cual mira desafiantemente. Mientras, parece, grita unas palabras, vierte el café sobre la consola de RUDI, creando un corto circuito interno dentro en su maquinaria e inhabilitando su sistema operativa por segunda vez e inmediatamente se echa a correr al área de producción. CAMBIO DE CÁMARA. El área de producción está intacta, y sus camaradas siguen su trabajo de la manera cotidiana. Super se ve correr de área en área de producción, más sin embargo todo sigue igual. CAMBIO DE CÁMARA. Desde el área de materias primas. CAMBIO DE CÁMARA. Hasta el área de embalaje y CAMBIO DE CÁMARA distribución. Se le puede ver corriendo entre los cohetes de entrega y perdiéndose entre los andenes, en torres de cajas y maquinaria de almacenamiento (9).

(7) Una inspección del sistema de transmisión de RUDI detectó un cambio en el tono de voz mecánica del sistema Referential Universal Differential Indexer. Cambio el cual al parecer fue producto del accidente del día anterior el cual había pasado desapercibido por un señor Sónico en pánico de ser despedido. 

(8) Una expansión de la imagen puede notar a Sónico escribiendo una cifra XXXX-XXX-XX, la cual concuerda con los números de producción de las unidades del tipo RUDI.

(9) En este punto se pierde la conexión visual con el señor Super Sónico. El señor Sónico se encuentra muerto luego de tales hechos descritos y grabados a las 11:05 am del mismo día, con su cuerpo estampado en la superficie de la Tierra, unos cientos de metros al sur de los cimientos planetarios de Engranes Júpiter. Se presume suicidio.

8 jun. 2017

Nintendo DS

El Nintendo DS fue la primer consola que tuvimos mi hermano y yo de última generación. La obtuvimos el mes de diciembre del año en que salió, 2004, a solo un par de semanas de su fecha de salida en Norteamérica. En esos tiempos, comprábamos a revista "Club Nintendo" de manera religiosa cada mes. A veces mi hermano, a veces yo, pero siempre estaba un ejemplar en casa a pesar de que en ese entonces no teníamos consola alguna de Nintendo, en realidad teníamos un PS1. Supongo que finalmente y luego de meses, nuestros padres se apiadaron de nosotros.

En un viaje a Monterrey visitamos una pulga. Jamás habíamos visitado una hasta ese día, pero nos habían platicado ya de ellas, que eran lugares donde podías conseguir de todo, barato y casi al momento de su salida al público, también nos la habían descrito como "un mercadito, pero en grande y de que abre todos los días", así que con esa descripción no sabíamos que esperar realmente, pero la imagen en la vida real resultó muy acertada. Al llegar mi padre y luego de estacionar el Atos rojo dificultosamente entre estrechos corredores creados por los espacios dejados de autos mal estacionados, bajamos a la Pulga Mitras. Efectivamente, eran puestos que rozaban entre lo formal de una tienda departamental, hasta lo decadente o pintorezco de un mercado informal. "Playesábanas pimp" de Bugs Bunny y compañía, bolsos, juguetes, cosas usadas, cosas nuevas.

Un puesto de videojuegos resaltó entre los demás. Una vitrina rectangular de cristal, tan alta como una columna, dejaba ver filas de juegos de GameBoy Advance, Color y Nintendo 64. Perdidos entre los colores de los cartuchos y sus portadas, no nos dimos cuenta de la compra de mi padre, y solo vimos de manera rápida como guardaba la caja de la consola en una bolsa de color negro opaco. Nos fuimos. Hasta ahora es fecha que no sé como diablos le hizo el viejo para preguntar y dar por él, pero su iniciativa jamás será olvidada, claro está.

El camino de regreso a casa de mi abuela se hizo eterno y de pronto las avenidas parecían tener el doble de longitud, el triple de tráfico y todo semáforo parecía tener un solo color, rojo. Sabíamos que era, que estaba en la bolsa negra, pero no lo podíamos creer. Era extraño, porque nada mágico en Monterrey parecía suceder nunca en la vida y de pronto en un día más de inicios de diciembre, mi hermano y yo estábamos a punto de tener la consola de última generación. En el sillón reposamos la caja y la vimos por un instante en silencio. Nada ceremoniosamente abrimos la caja.
- Es su regalo, ya pueden abrirlo.-dijo mi padre.- ¡feliz Navidad!
Abrazamos a nuestro padre. Examinamos el manual de instrucciones, seguridad, póliza de garantía, y un pequeño cartucho delgado como nunca habíamos visto antes, "Metroid Primer: Hunters [First Hunt]" decía.

Al iniciarla, la consola podía personalizarse hasta cierta extensión. Decidimos un nombre en común, Smash! (nombre el cual en un futuro también compartiría con un 3DS original negro), y el color del menú se eligió en azul oscuro. Calibramos la pantalla táctil con la plumilla. Luego de eso comenzamos a hurgar entre el software pre-instalado y demás opciones de personalización. Llegamos a Pictochat y simplemente comenzamos a dibujar... dibujar y dibujar. Las imágenes no se guardaban, nos dimos cuenta luego de hacer una prueba de juego con el cartucho demo de Metroid, pero la magia de una pantalla táctil para esa época era suficiente. Dibujamos por días.


***

Estaba limpiando mi cuarto, recogiendo. El polvo se estaba yendo, las pelusas barridas llenaban el recogedor mientras el bote de basura ya no tenía capacidad para más. La colección de juegos la había reacomodado, consola y franquicia. Observé Pokémon Soul Silver, y lo probé en mi 2DS azul cristal. Jugué un rato. Pasé a otro juego. Final Fantasy III. Luego a Kirby Super Star Ultra, Advance Wars: Dual Strike. Se fue otro rato. Llegué a Mario Party DS, y de ahí pasé otros. Tomé Mario Kart DS. Es mi favorito por muchas razones, pero dentro de las objetivas se encuentran los retos de manejo, la creatividad y cantidad de pistas, la capacidad de jugar con varios jugadores con una sola tarjeta de juego, el primer juego de la serie con opción a juego en línea y sin olvidar que es el juego el cual le dio el aspecto actual a la franquicia. Una soplada a la entrada de cartuchos. Sin respuesta. Una segunda soplada al polvo, limpieza con hisopo y un pase de aire comprimido. Aún sin señal.

Tomé asiento y puse el 2DS sobre el escritorio y retiré el cartucho poniendo otro en su lugar, lo examiné un poco. La etiqueta ya se encontraba algo opaca. Revisé en mi computadora. El juego había salido en 2005 y yo lo tenía, según recuerdo, de al menos año de lanzamiento en GameStop.
- Con mi empleo podría pagarme otro, realmente. Quizás con suerte hasta nuevo, jamás abierto del empaque. Volver a jugarlo, desbloquear de nuevo todas las pistas, los retos y sus jefes.
Lo observé un poco más, sostenido entre mis dedos y sentí, y sabía, que no sería lo mismo. De entrada, no sería el mismo cartucho. No sería el mismo juego por el cual yo había ahorrado por meses con el poco (o mucho) dinero que me daban mis padres cada semana. No sería en la misma consola. Es más, podría salir a comprarlo ahora mismo si quisiera. Esencialmente, no, no iba a ser lo mismo.

Guardé el juego en su caja y puse las basuras, polvos y pelusas en su lugar. Me fui a dormir.

16 may. 2017

Día del maestro

Había despertado de muy mala manera. La música del vecino se asomaba por la ventana, arrastrándose al interior de mi cuarto acompañada de un reflejo de sol de mediodía a las 9 de la mañana. Mi garganta se encontraba seca y mis ojos más hinchados que lo de costumbre. Sale del cuarto, silencio total. Inspeccioné la casa y pronto me di cuenta que estaba solo.

Puse música sin embargo nada de lo que reprodujo mi equipo me convenció. Hubo silencio otra vez. Dejé el agua fría correr e intenté despertarme. Escoger la ropa en el cuarto me tomo minutos. En ropa interior, sobre la cama, me la pasé observando el armario. Mis camisas colgadas y algo arrugadas, una a lado de la otra, así los como pantalones y corbatas en la parte inferior. Resistí el cambiarme el mayor tiempo posible hasta el momento en que ya no pude más. Se me estaba haciendo tarde para el trabajo. 

Llegué a la escuela con 10 minutos de antelación. Tiempo suficiente para reponerme del clima azotador. Me vi en el espejo y acomodé mi cabello con la mano, tomé un pañuelo de mi mochila el cual humedecí y pasé por mi rostro y brazos, los cuales irradiaban malestar. Ya mejor, recogí mis cosas a la oficina y saludé a los maestros que allí se encontraban.
- ¡Buenos días! Ya voy tarde, así que los veo en un rato.
- Buenos días, buenas, ¿cómo te va?
Asentí a su saludo y respondí con una mueca de esas que solo se pueden hacer con poco tiempo y ganas de responder y me fui al salón, el cual se encontraba en el tercer nivel del segundo edificio.

Di con el salón y abrí la puerta encontrándome con la típica escena de final de semestre. Asientos libres con los pocos ocupados fuera de lugar, algunos acomodados en círculos con alumnos jugando cartas, otros, solitarios, se encontraban cabizbajos con la mirada sobre el celular, solo esperando. Solo esperaban, era el final no solo del semestre, sino también de su estancia en la escuela, eran de último semestre. 
- ¡Disculpe! ¿Ya sigue usted?
- Oh, perdone, no l...
- Si, ya me retiro solo estaba... ya sabe.- dijo malabareando papeles sueltos, carpetas y libros.
- Claro. No hay cuidado. Estaré afuera... tómese su tiempo.
Salí del salón y vi el tiempo correr.
- Menos clase, -razoné- menos clase.
Finalmente salió, despidiéndose con una disculpa y una sonrisa incómoda. La cual regresé lo más sinceramente posible.

- Hola chicos, solo para despedirlos y decirles que es el final de la materia...
Inicié un pequeño discursillo sobre el final del semestre, sobre los retos que les venían en el futuro como estudiantes o profesionistas, todas esas cosas, mientras iba tratando de inspirarme sobre la marcha a una audiencia la cual era aún más pequeña de la total posible. El timbre tocó, y ya había cumplido mi cometido.
- Bueno chicos, nos vemos. Y si nos vemos allá afuera, no me asalten.
- Wuwuwuwuwu, heeeey, el profe, EL PROFE, EL PROFE.
- Gracias. Claro. Nos vemos.

Bajé de nuevo, tomé agua del bebedero y rellené mi botella. Por suerte el agua se mantenía fría. Ya en oficina miré a los maestros y ya les saludé mejor, con mejores ánimo y uno que otro chiste.
- ¿Cómo te va?
- Uhm, bueno, eso depende, ¿ya mañana se acaba el semestre?
- No maestro, aún le queda 1 semana y media.
- Ah, ¡pues entonces mal!
- Ay, maestro, qué ocurrente. Jajaja.
- Oiga, por cierto, ¿ya fue por su horario?
- ¿Horario?
- Si, el del nuevo semestre. Ya los están dando.
- ¡Ah! Cierto, ¿a dónde tengo que ir por él?
- Pues es en biblioteca, ande. Segundo piso, oficina superior.
- Claro, muchas gracias.
- Ándele, que las horas se acaban.
- ¿Eh?
Arranqué corriendo y agradecí que me recordaran. No solo porque me dirían si me renovarán el contrato para el siguiente semestre, sino también me permitiría alejarme de ellas por un tiempo y relajarme un poco más por ahí en algún pasillo perdido u oficina solitaria.

- Buenos días maestro.
- Buenos días Maciel,
- ¿Qué tengo que hacer? ¿dónde te firmo?
- Mire, lo que tenemos aquí es lo que vendría siendo su horario, lo firmaría con el compañero Reynaldo, ya que termine con él pasa conmigo de aquél lado.
- Claro.
- Es para ver si desea expansión de horas.
- Oh, ok. Claro. Gracias. Y hola Reynaldo.
- Buenos días maestro.
- Buenos días, su apellido era... -abriendo un legajo y enseñándome una hoja con mis apellidos y nombres.
- Si.
- Ya veo. Me firma aquí de recibido por favor.
- Claro... y ¿eso sería todo?
- Así es.
- Muchas gracias Reynaldo.
- Para servirle maestro. Pase adelante con el compañero Maciel.
- Seguro. Voy. Permiso.
Me levante y pasé a una oficina aún más internada en el área de cubículos, en donde se encontraba hundido Maciel en un mar de copias, legajos, clips, mas grises y aún más blancos.
- Entonces, mire maestro, como le decía podríamos venirle manejando lo que viene siendo una expansión de su horario. Con el horario actual tendría... -contando apoyándose con una pluma, apuntando sobre casillas dentro de una retícula- 12... 24... 27 horas.
- Oh, genial. Suena bien.
- Ahora bien, si desea tener horas extra, las cuales tenemos de este lado tendría las horas del bloque B... las cuales se convertirían acumulando un total -repitiendo el ejercicio de contaduría- 36 horas a la semana, respetándole su falta de disponibilidad previamente establecida de los sábados.
- Por supuesto. Gracias.
- Así que, ¿qué le parece?
- Uhm... son... muchas horas, ¿no cree?
- Pues, es verdad. Así es, estaría -revisando el horario-, de 7 a 7 básicamente.
- No... me siento cómodo. Digo, no sé si podría... con tal carga.
- Ah, maestro. No se sienta obligado, esto es en base a su disposición, por eso lo hacemos consulta previa al personal, de no haberse llevado a cabo el llenado de espacios, pues ya personal se ve obligado a contratar personal, aunque sea de manera personal, durante este nuestro semestre alto.
- Claro.
- Usted no se sienta obligado.
- Pues, creo que... por ahora me quedo así.
- Me parece perfecto.
- Muchas gracias de igual manera Maciel.
- Gracias a usted maestro, tenga un buen día.
Me retiré del edificio confundido, alegre, tendría trabajo para una temporada más, más sin embargo un desazón se apoderaba en mi boca. Miré al cielo y el sol seguía castigando a la tierra. Caminé por los pasillos principales bajo su resguardo hacia la oficina con mis compañeras. Volví a tomar agua.

- ¿Cómo te fue?
- Pues... mire.
- No suena mal. Te fue bien.
- Si, eso creo, aunque...
- ¿Aunque qué?
- Verán, me ofrecieron mas horas...
- Ah, genial, ¿y las aceptaste?
- Pues, no. estaría todo el día aquí. Es probable que me volvería loco -dije en tono de broma para no parecer irrespetuoso a su profesión a la cual ya tenían edad de jubilarse de- jaja, de 7 a 7 la jornada.
- Pero pues si así empezamos nosotras, ¿verdad que así Jovita?
- Si Lulú. No fíjese maestro... hasta los sábados veníamos... y en la tarde. Pero teníamos que venir.
Ni modo. Así nos tocaba. Y teníamos que darle.
- Mira, si te recomendaría ir realmente. Conforme están viendo la disponibilidad de los maestros ven quienes toman las horas, quién no. Se hacen promedios de horas por maestros. Ya ven, este es bien jale, este no, este tiene siempre sus 10 horitas, y así se van. Tómelas. Pero pues... ya está en usted, ¿o que dices Lola?
- No, si maestro, que las tome.
- Bueno, si ustedes lo recomiendan.
- Si. Ándale.
- Los marineros no se forman en mares calmos.
- Bueno, veré si aún están esas horas para mí.
- Anda. Aquí te echamos porras.
- Gracias.

Regresé al edificio de biblioteca y a sus oficinas. Evadí a varios compañeros de camino de regreso, pero eso fue fácil realmente, los varios que iban sueltos por ahí veían las bondades (o desgracias) de sus horarios. Subí a las oficinas y me interné a la cueva hecha de páneles de madera, fría por el aire acondicionado y en sus matices. Aún se encontraba ahí Maciel. Meditando sobre sus hojas de papel.
- Hola de nuevo maestro.
- Creo que...
- ¿Meditó sobre las horas extra?
- ... la única forma de saber si lo podré hacer... es intentándolo, ¿no es así?
- Así me parece. Entonces, ¿le agrego este bloque completo de horas?
- Sssip -suspiré mi respuesta.
- Me parece correcto. Muy bien maestro, muchas gracias por apoyarnos.
- No, muchas gracias por su apoyo y lo esperamos para la firma formal de contrato.
- Por supuesto. Gracias.

Salí. Mismo sol. Mismo recorrido. Agua, oficina, un respiro, puerta, compañeras. Hola.
- ¿Y cómo le fue?
- Pues... solo miren.-dije levantando el papel de horario tentativo preséntandolo como si hubiese bajado con él del Monte Sinaí.
- Ah, no si. Muchas horas. Muy bien.
- Si. Es de 7 a 7. Todo el día.
- Si, pero que tiene, mira, ¿vas a venir en sábado?
- No, tengo... libres los fines de nuevo. Gracias a Dios.
- Ah, no pues que bien maestro. La verdad.
- Nosotras teníamos que venir en sábado.
- Mira, lo bueno es que ya estás avanzando. Te están dando más horas. Ya cuando recuerdes tendrás mas responsabilidades. Es rápido, pero está bien. Te está yendo bien.
- Eso supongo.
- Además, piensa, en la tarde, ¿qué harías? Una todavía tiene familia, responsabilidades. Pero tú, eres joven, todavía tienes esa energía para aprovecharla.
- Jajaja, me halaga que piense así, jajaja -"energía" pensé.
- Con todo ese tiempo. De aquí te ibas a casa, me imagino.
- Pues, si. Descansaba. Supongo.
- En casa, en casa a nadie le pagan. A nadie le pagan por estar en casa, ¿qué haces saliendo, llegando a casa?
- ... últimamente... he dibujado... mucho. Llego y dibujo, he estado dibujando mucho.
- Ah, ¿y te pagan por dibujar?
- No, pero... pues a veces quisiera.

21 mar. 2017

Marcus J.K. "Hipolíticus", en vivo desde Cinemas Río 70

Hola, hola... buenas noches. Hola.

Hola, soy maestro para la Universidad. Maestro de preparatoria. Nada elegante. Así que espero que... ningún padre esté en el público. No porque me verán decir groserías, o porque por fin verán... qué clase de persona está viendo los, en pleno desarrollo, pechos de sus hijas. Lo sé, lo sé, es terrible... y es terrible pensar en eso... pero de vez en cuando tengo que balancearlo. Debo de pensar así porque cuando alguien, un chico, viene a revisar algo a mi escritorio, lo primero que veo es su pene, su entre pierna abultada... esa masa de cierre de pantalón y pelos de Bob Ross. Así que... ya saben ahora, tengo que balancearlo. 

No por eso... sino probablemente podríamos estar en desacuerdo. Aunque si, quizás... solo soy un pervertido. Un tonto pervertido... hablando de senos y penes. Pero, no se preocupen. No se preocupen amigos, solo es con las mayores de edad. Los menores a 18 son salchichas para mí. Se acercan a mí y solo son salchichas. Un trozo... entero, sin prolongaciones o apéndices... solo un pedazo, concreto y único... de carne humana. Quizás guantecitos y graciosos zapatitos como en esa película Fiesta de Salchichas. Como sea... y ya hablando sobre jóvenes, vibrantes y hermosas... pijas de mayores de edad. Legales ya. Legalidad. ¿Eso es extraño no lo creen? Legalidad. ¿En qué está basado lo legal? Suena algo tan subjetivo. Las leyes cambian de país en país, sin embargo, por poco o mucho conservan... similitudes. Pues, para ello debes de crear un marco, un marco legal. Lo legal debe ser basado en algo básico, para que toda persona pueda seguir las leyes, no interrumpa su vida, o la complique... por eso escogimos los principios morales. No las leyes a lo contrario, es decir viceversa. El problema viene, cuando la moral cambia, las leyes pueden cambiar, pero la moral no, porque intrínsecamente es algo que se debe percibir, como bueno. Les daré un ejemplo. Legalmente hace 70 años las mujeres no podían votar. Ellas tenían una voz, aparentemente, creo. Para esos tiempos ya podían escoger con quién casarse... supongo. No recuerdo a mis abuelo tener un par de vacas por las cuales consiguió a mi abuela. No lo sé. Quizás siempre me contaron la versión actualizada. 

¿Como en la biblia? No creerías que un libro... que maneja tanta moral, y aún mayor nivel, no solo  sobre la moral sino que las leyes del hombre, porque es la palabra de Dios... necesite una versión actualizada. Hola, soy Dios, todo poderoso... el principio y el fin, el alfa y el omega porque todo comienza y todo termina... ¿pero sabes? Ando algo corto de dinero estos días... voy a re-editar uno de mis viejos libros. Lo que Pablo dijo de mí... nunca me convenció del todo. Fum. Pero el punto es, que moralmente siempre creímos... que las mujeres tenían voz y opinión. ¿Entonces por qué benditos no desde el maldito principio podían votar? Lo creyéramos firmemente o no. Oh, si dulzura, puedes decirme que llevarme puesto para la fiesta de noche, que comeremos mañana y a qué escuela llevaremos a nuestro hijo... pero recuerda refundirte en cuarto el domingo, es el de día de papá, es día de elección.

Como sea, la moral entonces... dicta lo legal. Hay cosas terribles aún hoy en día... y pensamos que es porque es ley, es la ley, no puedo hacer nada. Estoy atado de manos, qué puedo hacer, es la ley. ¿Quizás no ser un hijo de la chingada abogado de perra? Por ejemplo podría ser un inicio. El criterio finalmente es lo que dicta muchas decisiones y así debería de ser. Por ejemplo, el otro día estaba aplicando los exámenes de medio curso y estrictamente dice "Nadie puede hablar durante el examen. Ninguna comunicación es permitida". Les tuve que decir, y esa es la ley... pero excepto tú Horacio, tú puedes hablar. Eres gay, sé que tienes que llamar la atención cada 3 minutos o si no explotarás. Tú estás bien. Eso es criterio. Su gente a sufrido por mucho tiempo, solo apenas... hace un un par de años podían casarse. Dejo que sienta su victoria.

Así que Donald Trump ganó las elecciones. Si es terrible, si, nos indignamos. Si, 2016 fue un año terrible. De nuevo, criterio. Yo la pasé genial. Inicié mi trabajo como maestro, el sueño de mi vida. Desde niño queriendo estar en frente de un grupo, me encanta enseñar. Así que cumplí el sueño de toda una vida. Y no solo fue bello, sino es más bella la felicidad cuando sabes que hay tan poca en el mundo. Cuando es un tan raro material. Por un momento me preocupaba seriamente. Con genuino terror por la humanidad, ¿Le estoy robando la felicidad al mundo? No puede ser que sea el único desgraciado feliz.

Cómo sea, pero ganó Donald Trump. Pero son sus asuntos, no los nuestros. Qué si dijo que éramos violadores. Qué si dijo que robábamos trabajos, qué éramos terroristas. Está bien.  Es el discurso que él tomó y le funcionó. Es política. ¿Qué pasaría si viniera Andres Manuel ahora mismo a decirnos exactamente el mismo mensaje? Bueno de entrada sé que nosotros no vemos a nuestros hermanos centroamericanos de la misma manera. Sabemos que de entrada no hay trabajos que puedan robarnos. No hay nada. Cero resentimientos Honduras. Pero esto es algo que nunca escucharán de un político. Algo que les garantizo... nunca escucharán:

"Hola, soy Marcus, quiero ser su presidente. Tengo credenciales por la licenciatura en derecho por la Universidad Nacional, pos grado en economía y catedrático de politología. Tengo 20 años de servicio público, fungí como senador para el distrito segundo de Nuevo León. Pasé luego a ser alcalde del municipio de Linares. Periodo en el cual el crecimiento municipal anual se mantuvo en un estable 3% anual. Corrí como funcionario dentro de mi partido, para luego lanzarme como gobernador del estado, caso fallido, pero ahora me dirijo a ustedes como posible candidato para la presidencia."

Nadie... ningún político... te hablará así. Porque la política no es como ningún otro trabajo. Tenemos a Carmen Salinas como diputada y ella apenas y tiene secundaria. Me encantaría llegar a un trabajo como lo hace un político, lo sueño. Lo sueño tanto como imagino el pene de sus hijos... rozando en mi escritorio. Lo sueño tanto como eso. Ya lo imagino, sería algo cómo:
- Hola, mi nombre es Marcus, quiero ser su jefe de la división de papel higiénico.
- Si, bueno, ¿qué nos ofreces?
- Les ofrezco grandes y mejores oportunidades. Crecimiento general y un plan de gobierno firme con mis empleados y con nuestros clientes.
- Claro, ¿cómo alcanzarías esas metas?
- Con trabajo duro, liderazgo. Mano firme. Contundente.
- Si, ya lo... creo, pero, ¿tienes algún plan? ¿Una estrategia de mercado quizás? ¿Un estudio?
- No especificaré números o entraré en detalles de lo que haré o no haré durante mi administración pero...
- RÚMBALE A LA CHINGADA. A la chingada.

Y es tan fácil captar tiradores de mierda. Si un recursos humanos... un psicólogo... recién egresado... de una universidad de esas que ni siquiera están dadas de alta... para Secretaría de Educación... cuyo diploma está impreso en opalina de a 8 pesos... puede detectar... esa mierda. Cómo putas un país... con escuelas públicas de nivel medio hasta profesional.. puede con ello. De Estados Unidos lo entiendo, pobres hijos de la chingada, meterse a la Universidad es deber dinero de por vida... tú puedes tener todos los Donalds... Mickeys... hasta Tribilines que quieras, pero de nosotros.

Por eso soy maestro. Quiero tratar... de decirles a sus hijos... si, tú... ven... ven... más cerca... más cerca... DESPIERTA MALDICIÓN JIJO DE LA CHINGADA... que nos ves que nos está cargando la fregada. Y es por eso.

Gracias público, ¡nos vemos! Son maravillosos...

***

Para ver más de mi trabajo frente de la pared de ladrillos rojos, siga las siguientes ligas aquí presentadas:

20 mar. 2017

Hija del dueño y de la tiznada

Un día, de hace ya mucho tiempo, salí de casa a plena madrugada movido por la ansiedad de estar falto de trabajo, de dinero y sobrado en fantasmas y culpas. Estaba caminando por la calle, la cual permanecía vacía para ambos horizontes y decidí entrar a un bar que se veía de mala muerte. El aroma agrio y la música horrible no me llamaron la atención pero si la gran cantidad de gente que se había para el ambiente que transpiraba el lugar, así que entré por curiosidad. Al menos-, dije- la cerveza estará muy barata- concluí.- Eso o aquí alguien me ofrecerá alguna droga.

Miré lo que parecía ser el salón principal y ninguna mesa estaba vacía, no llena pero, repartidos en toda el área, se encontraban personas de rostros duros o cansinos, de humores fuertes como las bebidas que tomaban. Se encontraban ahí, sentados, perdidos en un trance producido por el pasar de la luz artificial a través del espacio turbio de sus cervezas. A pesar de ello, sentí su sorpresa al interrumpir aunquea sea por unos segundos su ritual de limpieza. Huí de aquellos leales parroquianos que advirtieron mi llegada como la de un ajeno y tomé un lugar en la barra, la cual parecía estar reservada específicamente para forasteros como yo. Ya en mi silla alta frente a la barra, o lo más cómodo que se pudiese estar en un sitio como este, observé el precio en el espejo. Efectivamente  era muy barata así que me acomodé mejor, sintiéndome más tranquilo sobre mi cartera, y pedí una clara para abrir boca.

Entre tarro y tarro, encontré la tan buscada serenidad alcohólica que buscaba, y una palmada en la espalda me hizo darme cuenta cuenta que ambas de mis suposiciones eran verdaderas. Una chica, la cual no había observado en mi registro inicial del lugar se acercó a hurtadilas más por la espalda.
- ¿Quieres algo de hierba?
- Noup.- Respondí sin voltear.
- Oh, quizás algo más fuerte, ¿met? ¿Dimt? ¿Tris?
- No.
- Oh, okey. Como digas anciano.
- ¿Anciano?
La chica se alejó y fue cuando voltee realmente a verla. Era joven, nada especial, regordeta y algo prieta, pero si joven, demasiado joven para estar en un lugar así. Gente vino y se fue. Y para la novena y onceava botella ya sentía que ya podría ser parte de aquél tribu de enagenados.

La chica volvió luego de algo de tiempo.
- Entonces, ¿qué haces para divertirte? ¿Solo beber?
- Por ahora, si... bueno, eso hacía. - dije mientras me levantaba de mi silla.
- No espera, ¿a dónde vas?
- Fue demasiada diversión para mí por hoy. Pagaré mi cuenta. -dejé el cambio exacto sobre la barra el cual el cantinero tomó-.
- ¿Quieres saber que rollo conmigo? ¿Cierto?
- La razón por la cual estás aquí es algo que no sé, si... pero hay muchas cosas que no sé también, así que... 
- Mi padre es el dueño de este lugar. Él me deja estar aquí.
- ¿Ah si?
- Si. Mira. Hey, Loot -señaló al cantinero con la mano mientras le guiñánba el ojo- tráele algo de, ¿Qué estabas bebiendo? Una oscura para mi nuevo amigo.
El cantinero respondió de inmediato a su gesto y me trajo otra botella.
- ¿Es para mí?
- Solo si quieres hablar.
- Mira, no quiero problemas.
- Solo los tendrás si haces algo estúpido. Mira, este es el bar de mi papi. Si no haces algo que yo diga, o te pasas de listo conmigo, cualquiera de estos hombres rudos vendrán y te partirán tu madre... -mientras señalaba con la mirada a la banda de hipnotizados- Es eso o puedes quedarte un poco. No habías venido nunca, ¿Cierto?
- No.
- Entonces bebe.
Asumí que era una especie de soborno para que me quedase y me zampé la botella de un trago.

Las palabras comenzaron a fluir así como la cerveza pero la mayoría de la plática realmente se concentró en preguntas de ella sobre mí. Su nombre era Yossimara, pero quería que le llamaran Yossi. Resultó que verdaderamente era la hija del dueño del lugar y efectivamente era menor de edad, no estudiaba ni tenía trabajo. Su padre no se molestaba con que vendiera o consumiera droga, pero que si mientras esta fuese inyectable o que lo hiciera dentro de su bar, pero toda la clientela le conocía y estaban en un acuerdo de caballeros entre ellos mismos, que le protegerían en el caso de que algo malo le pasara, al menos dentro del lugar. 

Terminé otra botella y solté un fuerte eructo.
- Disculpa. Bueno, eso es suficiente para mí. Gracias por la entrevista, Yoss, por la cerveza.
- Achis.
La chica puso cara rara conforme me iba levantando. Me despedí con un ademán ligero con la mano y al llegar al marco de la puerta, de forma estrepitosa vino otra persona por detrás de mí y me sujetó del cuello. Forcejeamos un poco pero de inmediato me di cuenta que era inútil, el hombre me doblaba en tamaño, peso, y yo estaba demasiado ebrio.
- Creo que falta algo en tu cuenta.
- ¿Cómo? -balbuceé con lo poco de aire que pude tomar.
- Yossy dice que tienes razones para no irte de aquí.
- ... ¿disculpa?
- 120. -agregó Yossimara.
- 120 razones exactamente.-replicó mi captor.
Entre el forcejeo y la sorpresa, pude sentir como el efecto sedante del alcohol se iba perdiendo y con mi reflejo asustado en el espejo me pude dar cuenta. Debía 6 botellas. Las 6 de la entrevista.
- Perra madre... -gruñí con mi mandíbula inmóvil por el nudo de brazos gorila de Yossimara mientras alcanzaba el bolso de mi pantalón por el dinero.
- Toma.
- Yo no quiero tu dinero.-dijo mientras me soltaba abruptamente.
- Claro.
Pagué la cuenta al cantinero silencioso, a lo que Yossimara sonrió burlonamente.
- Gracias, y vuelve pronto.
Me reacomodé la ropa y me fui cuidandome mis espaldas hasta que por fin perdí de vista el bar.

Nunca volví, creo que eso no hace falta decir.