15 jul. 2011

Mrs. Robinson

El día había sido muy frío.
Eran tres horas seguidas, casi interminables en las que el tiempo se doblaba así mismo indefinidamente, con un profesor ya (muy) mayor de edad. Pero algo que nos despertaba en ese mar de letargo de los jueves, era el cambio de salón para las ultimas dos horas. Teníamos que viajar del aula 105, del primer piso del edificio dos, a un laboratorio prácticamente en desuso del segundo piso en el edificio 1.

Ese tiempo lo aprovechábamos mis compañeros y yo, para despabilarnos a entre nosotros mismos, hacer comentarios acerca de lo poco que alcanzábamos pescar del mar de información que azotaba el profe con su modulada, monótona y rasposa voz.
- Si este fuese un mundo de caricatura, el profe seria una tortuga.

Mi supuesto "hermano" inicio el tema y el círculo de gente se dibujó solo.

Estaba concentrado, escuchando la platica y sin participar, la clase misma había acabado con mis ganas de querer agregar comentario alguno y el centro de atención seguía siendo mi hermano.

De pronto. Ya no veía nada, todo estaba oscuro.
Solo escuchaba una risa de mujer de fondo, al tiempo en que todos callaban.
- ¿Quién es?
- Adivina...
- Anda, muéstrate! -Decía feliz, mientras intentaba tocar las manos de mi captora-.
- Noooup! -Respondía dando brincos de lado a lado, evadiendo mis manos, había cubierto mi rostro completo con su chaqueta-.

Ya liberado, encuentro su mirada. Era Samantha.
Todo en cuanto sabía de ella era que estaba bien buena, que se encontraba en un semestre mayor y que su nombre me encanta.
- Holi, Marc.
- Hola Sam... sabía que eras tu.
- Ajá! Claro. Tienes los labios resecos, no quieres algo de mi... -Bajando la mirada a su bolsa-.¿Chapstick?
- Mm... -Miraba su sonrisa, miraba el pequeño cilindro en su mano, pero no pensaba en nada-.
- Anda! Pon tus labios... -Destapó y puso algo de él en mi labio inferior, mi piel se erizaba conforme se deslizaba la fría punta-. Espera, me falta un poco aquí... y aquí.

Terminó con una sonrisa y se alejó poniéndose su chaqueta de nuevo.
Ese mismo día, saliendo toda la gente, recogí mi mochila del suelo y acomodé todas mis cosas. Levanto mi mirada, ya todo mochila adentro, justo estaba parada frente de mi.
- Hi Marc!
- Hola Samm.
- Oye, quería decirte algo...
- ¡Adelante! -Entusiasmado respondí-.
- Es que, no se si decirte, por lo de... ya sabes.
- ¡Nah! Descuida, ¿que pasa?
- Me gustas. -Su cara se iluminó. Yo, fui catapultado a la era de la primaria, hasta secundaria, chingao'! Me petrifique frente a ella. Mi rostro brillo en rojo.- Te pusiste todo rojo ¿Estas bien? -Pregunta en un tono de travesura, inocente y malicioso a la vez, mientras coloca su mano izquierda sobre mi pecho, palpando mi pulso, obviando mi sobresalto-.
- ¿Estas viéndote? -Señalé con un ademán a toda su persona. Desde los ondas que caían como ríos a sus hombros, hasta sus delicados pies cubiertos por unos botines rojos-.
- Eres muy lindo -Su expresión era la de una niña, besó mi mejilla y desapareció de entre los pasillos de la escuela-.


Llegué a la casa y encendí el computador.
Tecleé su nombre. Tenía novio...

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