9 jun. 2012

Más allá del bien y el mal

Estaba viajando por la ciudad en la parte trasera del auto familiar el otro día, hasta que una luz roja nos paró de golpe.

A nuestro lado, se había detenido también una de esas camionetas gigantes de último modelo y que con solo verlas sabes que no favorecer en nada al medio ambiente. Como sea, esto no me hubiese parecido del todo raro, en el norte del país se acostumbran mucho ese tipo de autos imprácticos para la ciudad, sino hasta que miré más allá de mi ventana hacia el conductor de aquél monstruo.

Era un sujeto que se veía bastante joven como para conducir alguna de esas camionetas, tenía la cabeza afeitada y adornada su oreja con uno de esos pendientes que hicieron famosos los cantantes de música popular. Por lo que alcanzaba a distinguir, llevaba muy seguramente una de esas playeras de impresión estilo de tatuaje que usan ahora los jóvenes... pandilleros o "en onda".

Como verán, no fue muy difícil para mí alucinar sobre que en cualquier momento un comando armado de "los malitos" aparecería a lado de nosotros de sorpresa por causa de aquél sujeto y comenzaría a matar a todos alrededor o simplemente que nos lanzarían una granada encima. Aseguré el cinturón de seguridad a mi pecho y me hundí en el asiento pensando en lo peor.

Pasaron los segundos, dentro de mi sicosis y sin darme cuenta, el semáforo había cambiado ya a verde y el misterioso chico de lado de nosotros arrancó a toda máquina, fue el rugir de la enorme máquina la que me sacó de mi trance. El corazón me volvió al pecho y seguimos nuestro camino.

Pero, esa experiencia me había dejado muchas preguntas, ¿debería de detenerse a cualquier hombre que condujese una camioneta así, solo por el hecho de vestirse de forma popular?, ¿se deben de violar los derechos civiles para salvaguardar la estabilidad social?, ¿hasta qué punto está bien o mal el vigilantismo y la intervención del ejército en las calles?

Cuales quiera que fueran las respuestas, siempre me quedaré con ese extraño sabor de boca de haberme sentido como un paranoico y un racista intolerante.

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