12 ene. 2012

Soma

Eramos ignorantes que esa sería la última vez que estaríamos sentados todos juntos en la mesa del comedor, aunque de todos modos en el aire enrarecido que nos recibía, se escondía la respuesta, y esa era que las cosas, simplemente no estaban bien.

En su lugar todos, comenzó su monólogo. Sus causas con sus consecuencias. El porqué de sus decisiones y los cambios que sucederían a este día.

Un silencio nació de su última palabra. Los ojos de todos los presentes se tornaron rojos y húmedos. Solo los suspiros pudieron cortar la incertidumbre de lo estático, pero eran penosos y languidecían uno tras otro.

Un par de preguntas después y la realidad ya estaba frente a nosotros, respuesta a respuesta. La vida ya no sería igual a partir de este punto.

P - ¿Estás aguitado?
H - De no ser así, ¿es que hubieses hecho las cosas mal, no?
Sonrío y me dio un abrazo. Por encima de su hombro miré la mesa del comedor. A patir de aquél segundo, esa silla ya estaba sobrando.

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