17 may. 2012

Y luego

La conocí durante los cursos de introducción a la Universidad, en el gran auditorio. Tuvimos la suerte de compartir en el único de aquellos 3 que para ese entonces, contaba con un sistema de aire acondicionado útil.

Ella era delgada de piel morena, de alrededor de un metro sesenta, de cabellos oscuros, largos y liso; el centro de su rostro giraba en torno de su nariz triangular. No estaba inscrita en la misma carrera que yo, sin embargo seguimos frecuentándonos durante la semana y días que duraron las pláticas.

Para ella, a modo de experimento, le conté lo que para ese entonces se convirtió en una de mis tantas versiones de mi vida. No sé si lo hice pensando en que no la volvería a ver, o si solo era porque me quería hacer el interesante.

Por alguna razón la platica con ella siempre terminaba cayendo en películas de bajo presupuesto, música antigua y en que me pidiera que dibujase algo en mi libreta. El dibujo del que tengo más en memoria, si no es que es el único que recuerdo bien, es el que me pidió de una paloma. Para su gusto la había hecho muy gorda, pero al mismo tiempo le gustaba eso. Decía que era porque lucía frondosa. Yo la había hecho teniendo en mente los palomos, de los Animaniacs.


Al final de los cursos, hubo unos días de descanso, antes del inicio real del primer semestre de escuela. En ese tiempo me agregó en facebook y seguimos las platicas (monólogos) sobre drogas y sobre miles de amigos adultos con vidas sacadas de libros de Paulo Coelho.

Un día de esos, platicando en línea, le da la novedad de vernos en algún punto del centro a comer y...

***

El primer Halloween que pasé en la facultad me animé por ir vestido. El traje de elección fue ir de Mr Bean. Fue un buen día, y desde entonces he procurado celebrarlo de alguna manera o mínimo tener algo extravagante por ahí para ir vestido a la escuela.

En el segundo Día de Brujas, por azares del destino terminé siendo un investigador privado. Ataviado en una gabardina negra y el resto de ropa de vestir, coronándolas con un semblante arrogante, postura encorvada y manos siempre en los bolsillos. Como dato curioso, llevaba puesta la misma corbata roja que había usado el año pasado.

En fin. Que el día siguió y mis compañeros se encontraron a demás personas vestidas para la ocasión que casualmente conocían. Fue agradable ver a un Maestro pokémon, Terminator, Scorpion y Sub-Zero bien logrados. Mas sin embargo, no les conocía, así que me puse en mi, aquel entonces, pequeña lap azul a escuchar música.

En esas me encontraba, cuando se me acerca una chica y me pregunta que estoy escuchando. Dejo de lado el monitor y la veo. Era de piel pálida, cabellera oscura y corta. Sus ojos profundos, supuse que era la ilusión creada por el maquillaje, pero más tarde me di cuenta que no era así.
MJ - No sé, tu escoge. -Mientras le acerco la pequeña portátil para que viera la lista de reproducción.

Comenzó "Rock you like a hurricane" y ambos iniciamos a tararearla. Nos presentamos. Ella estaba vestida de Alicia, de Alicia en el País de las Maravillas. Así platicamos mientras nuestros amigos en común seguían hablando de cuanto tiempo tenían de no verse. Quizás también ella se sentía un tanto lejana a la conversación principal de la mesa.

Siguió anocheciendo y seguimos conociéndonos. Nos tomamos fotos en grupo todos los presentes en la mesa. Ya de lado, Alicia y yo acordamos vernos algún día de estos fuera de clases y...

***

La verdad no me agrada tener la visita de amigas de mis primas a la casa... o de casi cualquier persona. Pero especialmente son las amigas de mis primas las que me sacan de mi sitio de confort, sin embargo, ya no podía hacer nada al respecto, se me habían acabado las maniobras evasivas y ya era la hora de la comida. Ella también venía incluida.

Ya en la mesa del comedor todos nos dispusimos a comer. La platica estuvo bien, traté de no participar mucho o solo lo suficiente. Simplemente no pude contenerme. Se presentaron demasiadas oportunidades para hacer chistes que las tuve que aprovechar. En fin.

Por lo menos se terminó esta tortura junto con la comida, o al menos eso pensé al momento de haber vaciado mi plato por tercera vez, pero mi madre ya tenía planes para mí y para bajar la comida.

Barrer los pisos de la cocina, comedor y sala la mayoría del tiempo no me es problema. Me es problema cuando también, por razones de más allá de mi intender, mis primas y sus amigas les da por estudiar en el exacto mismo lugar, al exacto mismo tiempo.

Me tragué mi dignidad. Vestido en shorts, playera blanca de mi antigua preparatoria y peinado de media noche y comencé a barrer, llevando la lap de lugar en lugar al que iba pasando la escoba, la cual amenizaba con música ochentera. Habían pasado ya "Africa", "You spin me right 'round", "Down Under", entre otras. Veía como cada vez más captaba su atención cuando:
C - ¿Es Depeche Mode?
MJ - Si, se llama "Enjoy the silence", ¿te gusta la música antigua?
C - Si, me agrada mucho.
MJ -  Menos mal, porque les seguiré molestando con lo mejor de los ochentas.
C - Claro, ¿por qué no?

Al menos eso liberó algo de mi tensión. Terminé de barrer, ellas de estudiar y ya fue hora de que se despidiera.

Pasan los días, y ya olvidado el incidente:
F - "Tienes una invitación de amistad de C". 
MJ - ... raro.


Así comenzamos a platicar cada en cuanto ella se ponía en línea. Sus estudios la mantenían la mayoría del tiempo offline, pero en cuanto podía conectarse, me lo hacía saber a través de mensaje de texto.

De vez en cuando salía a tema el incidente de la escoba, hasta que en una de esas sesiones me preguntó que si un día podíamos vernos en alguna parte y...

No hay comentarios:

Publicar un comentario