22 ago. 2015

Donde no vuelan las aves

Cuando no tienes mucho que te mueva, algún motor que te empuje por dentro o una corriente que arrastrase, a veces, lo único que queda es el vacío que hace que se muevan los objetos. Un vacío que arrastre todo a su alrededor en su necesidad de contener algo dentro de su espacio. Es como si la misma física tuviese miedo de la falta de significado. La falta de razón y sentido. Una necesidad de destino.

Hasta parece que para el Universo mismo, hubo un momento que sintió vacío y nos puso a nosotros solo para darse importancia. Para darse una punto.

A veces pienso que soy simplemente movido por el morbo, por mero el culto a lo tenebroso y a la obsesión en lo errado, buscando respuestas en preguntas como "¿Cuál será mi siguiente error?""¿Cuál será la siguiente gran tragedia?".

Uno siempre se ve así mismo como el héroe de su propia historia, siendo esto porque esa es la única perspectiva que se tiene y lo único que se puede ver. Mas sin embargo, repasando textos, películas e historias en general uno puede llegar a ver que el protagonista no siempre es un héroe. A veces ni siquiera hay un héroe. A veces hay solo historias, otras son solo hechos que pasan, y otras apenas y son cosas que sucedieron. Solo siendo cosas que están ahí, para llenar un vacío. Parches de acciones encadenadas para sostener el momento, para no detener la cadencia de la vida mientras llega el significado, y en cuanto la iluminación nos traiga una respuesta.

Por mi parte, yo solo espero a esa respuesta.

1 comentario:

  1. Muy adecuado cerrar con Paranoid Android. Me recuerda esa continua sensación de no-ser y desadaptativa tan recurrente y desde tempranos años. Ni qué hacer, así es la existencia.

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