12 mar. 2010

Primer mes de servicio social...

(Desde el punto de vista de un alfa mas)

Tenia una misión encomendada. Desde el centro de estudios, a cierta edad, a cada uno de nosotros, los alfas, nos envían a cada uno a alguno de los centros de producción o servicios de la comunidad para aprender mas del mundo y la sociedad. Y ver, en su ambiente natural (porque, en su naturaleza estaba ese tipo de vida), a las castas inferiores a nosotros.

A no todos de nuestros compañeros les pareció la idea, y a rechina dientes, entraban a alguna empresa, pero como alfas que somos, era parte de nuestra educación y de nuestra labor social, aprender todo lo que pudiésemos del mundo civilizado.
-Por Ford! Pero son simples betas, deltas, y hasta épsilones! Me parecen esos unos desagradables...
Exclamó uno de mis compañeros con decepción, pero con con todo lo el conocimiento que adquirido de la hipnopedia.

Nosotros, teníamos la libertad de escoger la empresa par la cual ingresar, lo cual aminoraba de cierta manera el golpe. A la mayoría del grupo de estudios, le dio por escoger lugares del sector de salud. Yo, por otro lado, decidí escoger un lugar de producción de alimentos, me parecían interesantes los procesos, como sustancias simples y comunes se transformaban en la comida que diariamente consumimos y me atraía con singular sentimiento los olores que despedía esa fabrica del centro de la ciudad... Además de que, por lo que escuche en los patios del centro de estudios, las mujeres beta de esa fabrica eran particularmente neumáticas, lo cual le daba un extra a ese lugar.

El miedo infundado de mis compañeros, se me había contagiado.
De todos modos, y con todo lo que imaginaba, decidí no tomar soma y afrontar la nueva situación con todo mi ímpetu, mi primer gran misión de mi vida.

El primer día llego.
El laboratorio era un lindo lugar, trataba de ser positivo, de los mas pulcros que he visto, envuelto en un blanco total, que daba el aire de esterilidad, de suma limpieza. En las repisas, aparatos tras aparatos para verificar la calidad de los productos, algunos nunca los había visto. De vez en cuando miraba en los libros de la biblioteca, uno que otro libro sobre la calidad alimentaria, algunos de los aparatos eran familiares, espectometro, refractometro, balanzas analíticas... Pero lo demás? Me sentía como un niño viendo su primer partido de golf magnético, viendo los colores y las formas de cada nuevo aparato.

En uno de los escritorios, el solitario sonido de un pequeño aparato de música sintética, que era el único sonido armonioso que se escuchaba, fuera de la monotonía de los extractores de aire y ollas de presión. Eran las únicas cosas, que en el ambiente esterilizado del laboratorio, daban vida al ambiente.

Aquel día fue bastantea aburrido, como un tanto humillante, me sentía demasiado diferente, en un ambiente lleno de castas inferiores... El área de laboratorio, era controlado por un alfa, llamado Luis, un personaje altamente pálido (como todo buen alfa) y sin brillo en los ojos, parecía no tener bríos de juventud, de la cual todos gozamos y que ya no daría para mas, pero fuera de el, todas los demás eran inferiores... Inferiores!
Temía que algo de su simpleza se me fuera a pegar en mi cabeza!
Tantas horas de acondicionamiento, para terminar así?
Aunque dudo, y me decía a mi mismo para darme aliento, el D.C.S (Director del Centro de Estudios) nos halla dado esa tarea solo para pudrirnos y degradarnos, el sabía lo que hacia y ya generaciones pasadas de alfas han pasado por esto... Verdad? Dudo que el, sea un ser tan desalmado, como que por un simple capricho, juegue con las estabilidad social.

-Tantos años de experimentos sociales (decía dentro de mi en ese laboratorio), espero no me pase nada... No! (decía con mas ahínco, y con aire de seguridad falsa y nerviosa) No me pasara nada! Soy un alfa... Un alfa actuando como delta... O épsilon? Que horror!
Fuera de mis pensamientos y después de haber visto a mi jefe, fueron llegando una a una mis compañeras de trabajo, todas eran diferentes. A decir verdad, ninguna me pareció atractiva.
-Que lastima (gemí para mi mismo)... Bueno, aun quedan las damas del área de producción
Me dije a mi mismo para darme aliento.

-Creo que es por eso que el Jefe se ve tan consternado, tener que lidiar con estas mujeres...
Pensé detenidamente. Y mi lista de quejas se vio interrumpida.

-Estas son tu compañeras: Selma, Sophia, Telma y Sonia...
-Pero QUE?!

Por dentro estaba sorprendido, esa mujer era enorme, demasiado para ser una beta, de piel algo sucia y ojos vidriosos... Se, por lo que he leído, que hay ciertos errores posibles, dentro de las fases embrionarias en los centros de fecundación... Pero esto? Era una abominación envuelta en color verde!
Todas asintieron al escuchar su nombre, la verdad, estaba algo disgustado, pero mi orgullo me hizo seguir adelante. Orgullo que casi me quise tragar en cuanto supe esa noticia.

Luego de la presentación con mis compañeras, y de aquel desazón, supe, por una duda que pronto quería olvidar de voz del encargado de laboratorio, que la persona que ayudaría dentro de las labores de laboratorio seria ella... Nada mas que ella. Si! Esa abominación, error del sistema de casi dos metros! Era la encargada del área microbiologica, algo que yo dominaba casi a la perfección, así que yo seria la persona encargada en ello. Por Ford! De verdad que mi orgullo era lo único que mantenía mis piernas en pie.

Así, gracias a la ayuda de tal monstruo, fui tomando mi lugar en el laboratorio.
Eso era de esperarse. Que yo aprendiese todo. Yo, alguien de una casta superior, esta más que capacitado para hacer un trabajo de esa naturaleza, por mas que no nos correspondiese, ni sea nuestro lugar en la sociedad.

Los días, en cuanto mas tomaba habilidad en mis tareas, se hacían mas cortos y mas cortos.
Eso me llegaba a asustar.
Había momentos del día, pasando la semana numero 2, en los que tenia tiempos de letargo, de haraganería y de inutilidad. Lo único que me llamaba la atención, era ese aparato.
El menos impresionante de todos, el menos avanzado, el mas común de todos.
El aparato de música.

Al principio no le prestaba atención, puesto que el trabajo tomaba de mi toda la posible, en mi afán de aprender y destacarme, la única finalidad real que al principio veía. Pero conforme, el trabajo se hacia cosa fácil y cotidiana, la música se convertía en algo mas fuerte, cobraba mas intensidad y se volvía, hasta en algún extremo, irritante y odiosa.
Luego, fui notando detalles en ella, vi que era de ritmos comunes y simples, nada espectacular ni único, podría decirse, y cada pieza no se diferenciaba de la anterior. Sus tiempos, se notaban simples y repetitivos, como para que cada trabajador, cada persona, danzara al ritmo de ella e hiciese su trabajo a compás.

-Esto es un gran reloj... Todo en un mismo tiempo, sincronizados... Y todos son útiles, todos son útiles aquí, hasta los épsilon.
Me dije a mi mismo, en un trance y con la mirada viendo hacia el vació, como si alguien tomara el control de mi cuerpo y me obligase a pronunciar tales palabras.
Cada cierto ciclo de música, entre espacios de pieza y pieza monótonas, se escuchaba una voz, una voz que se escuchaba como la de cualquier otra persona, pero con un tono, una fuerza que no toda persona puede hacer uso y jamas podría llegar a tener, diciendo frases de comunión entre ésta, la estación de música, y la gente de la empresa.
-Sabemos lo que te gusta... Somos lo que te gusta, ponemos lo que quieres. Somos parte de ti.

Ya después, de la tercera semana, mi atención se vio vuelto hacia la platica de las demás trabajadoras. Ya había intrigado todo lo posible sobre ese instrumento infernal (si, le llegue a tomar odio a ese maldito cacharro), y lo que seguía eran los susurros del demás personal. Eran platicas sin importancia, cosas comunes que uno esperaría escuchar de cualquier mujer beta, sus encuentros, con quienes salieron, sobre ropa, particularmente hablaban mas de zapatos y sobre las nuevas películas de los sensoramas de la ciudad...
Aunque eso si, un día tomaron una platica que comprobó lo que había escuchado antes. Las damas de producción, si definitivamente, por lo que escuche de ellas, si... Son muy neumáticas.

Así que me expectación creció mas con la noticia de que ya estaba lo suficientemente clasificado como para ir al apartado de producción, tomando el rol de supervisor.

El día llegó, yo estaba esperando ver que clase de personas me toparía...
La cortina del gran centro de producción se abría, no sabia que esperar y que clase de conocimientos me aguardaban, pero algo en mi me decía, desde unos días antes, no esperes mucho, simplemente ve y cumple tu trabajo...

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